3 Min de lectura | La persona que padece esta enfermedad no reconoce los rostros de sus allegados, incluso puede llegar a no reconocerse a sí mismo en el espejo

La prosopagnosia es una enfermedad especular del síndrome de Capgras, una enfermedad en la que los pacientes son incapaces de reconocer sus propios rostros en el espejo o los rostros de las demás personas, aunque sean familiares o allegados. De hecho, llegan a tener la idea de que sus familiares o amigos han sido sustituidos por dobles idénticos, de manera que reconocen los rostros pero no se desata en ellos ninguna emoción. De ahí su idea sobre la sustitución de estas personas por un sosia (persona que tiene mucho parecido o similitud con otra).

¿Cómo surge esta enfermedad?

El reconocimiento facial radica en áreas cerebrales localizadas en la zona temporal, occipital y parte del sistema límbico. En la zona inferotemporal, en el llamado giro fusiforme, localizado entre el giro parahipocampal y el giro temporoinferior, dónde se da el reconocimiento facial. Esta enfermedad puede ser congénita o adquirida:

1. Prosopagnosia congénita: Se manifiesta en los primeros años de edad y se está investigando un posible patrón de herencia autosómica dominante. Esta forma congénita afecta aproximadamente al 2,5% de la población. Existe dos tipos de prosopagnosia cuando se trata de la forma no congénita:

  • Aperceptiva: en la cual es paciente no es capaz de diferenciar unos rostros de otros, todos los percibe iguales, ya sean de personas familiares o ajenas.
  • Asociativa: en la que el paciente es capaz de distinguir en mayor o menor medida unos rostros de otros pero no los reconoce aunque sean de personas cercanas.

2. Prosopagnosia adquirida: Puede ser debida a diversas patologías que lesionen las zonas relacionadas con el reconocimiento facial, como pueden ser:

En ocasiones se ha visto asociada a otras alteraciones como hemianopsia izquierda, acromatopsia o desorientación topográfica (una incapacidad para orientarse).

Diagnóstico

El diagnóstico se basará inicialmente en la constatación de la incapacidad del paciente para diferenciar y reconocer rostros, ni siquiera el suyo propio.
Es importante realizar pruebas de imagen para descartar patología orgánica en las zonas afectas mediante una tomografía axial computadorizada (TAC) y una resonancia magnética nuclear (RMN). Si se realizan estudios de imagen funcionales mediante RMN funcional o una tomografía por emisión de positrones (PET) se verá afectación en las áreas cerebrales encargadas del reconocimiento facial, en la zona occipital inferior, el giro fusiforme y la corteza temporal anterior.
En estudios de actividad electrodérmica se puede apreciar que ante la exposición a rostros conocidos los pacientes no los reconocen de manera consciente pero sí que se desencadena una reacción autonómica inconsciente generada probablemente por la activación de la amígdala cerebral.

Tratamiento

La prosopagnosia carece de tratamiento efectivo en sí misma a menos que exista una causa orgánica como un tumor o un hematoma que permita tratarla. Eso sí, se debe entrenar a los pacientes para que puedan reconocer los rostros de las personas cercanas mediante detalles, como por ejemplo el pelo, la voz, ciertas marcas faciales, objetos como gafas o joyas, el modo de vestir o la postura corporal. Tampoco existen medidas preventivas específicas para la prosopagnosia y en caso de presentar síntomas es importante ponerse en contacto lo antes posible con un neurólogo.

Lo que debes saber…
  • Quien lo sufre no puede reconocer rostros, ni el propio ni ajenos.
  • Puede ser congénita (afecta al 2,5% de la población) o adquirida (debido a accidentes vasculares cerebrales, hemorragias cerebrales, intoxicación por monóxido de carbono, encefalitis, tumores…)
  • Carece de tratamiento efectivo.

Dr. David Cañadas BustosEspecialista en Medicina GeneralMédico consultor de Advance Medical