Es muy probable que en algún momento de tu vida hayas notado la sensación, algo molesta, de que el párpado tiembla… y te hayas preguntado si es debido a algún problema de salud importante. Es un fenómeno que le ocurre a muchas personas y, en la práctica totalidad de los casos, es una afección benigna y sin más repercusión médica.

En el lenguaje médico se denominan mioquimias y son debidas a la existencia de contracciones musculares finas, repetitivas e  involuntarias (que el individuo no puede controlar ni dominar), rítmicas o semirrítmicas, de la musculatura que rodea la cuenca ósea del ojo.

Los temblores aparecen repentinamente, pueden afectar al párpado superior y/o al inferior indistintamente,  suelen ser unilaterales (afectan a un solo ojo) y, generalmente, duran pocos segundos o algún escaso minuto.

Causas de las Fasciculaciones oculares

Las fasciculaciones, temblores, espasmos o palpitaciones que ocurren en la  musculatura que rodea a la órbita del ojo  (músculo orbicular del párpado)  suelen  aparecer  en contexto de  padecimiento de considerable ansiedad o estrés vital.  El cansancio físico, provocado por la falta de sueño  o la fatiga ocular por sobreesfuerzo en la visión también pueden ser la causa de su aparición. Se debería asimismo tener en cuenta en su aparición el consumo excesivo de sustancias excitantes (cafeína, teína, etc.) o el tabaco.

Signos y síntomas

La palpitación aparece de forma espontánea e inesperada. Es probable que el temblor del párpado no sea perceptible por el resto de las personas, a pesar de que uno sienta un espasmo muscular considerable. En otras ocasiones sí podrá ser apreciable a simple vista por los demás.  Por lo general, desaparecen solos y, algunas veces, observarás que el parpadeo se repite varias veces en determinados días.

Cabe destacar que nunca tienen repercusión sobre la visión, sino que la afectación se limita a la musculatura que configura el párpado del ojo.

Diagnóstico diferencial

Es importante diferenciarlos de otros problemas que afectan a la musculatura de los ojos y que requerirían mayor atención oftalmológica, neurológica y/o de otras especialidades médicas, como puede ser la existencia de:

  • Mioclonías patológicas: son contracciones musculares bruscas, leves e involuntarias por lesión en el sistema nervioso central;  aparecen en trastornos metabólicos, toxicidad medicamentosa, etc.
  • Tics nerviosos (movimientos musculares estereotipados y repetitivos, en el  que el individuo que los padece siente una sensación subjetiva previa de deseo imperioso de realizarlos y puede llegar a ser inhibido transitoriamente por la voluntad. Pueden afectar a cualquier segmento corporal y acompañarse de ruidos fonatorios o guturales).
  • El blefarospasmo: contracción tónica o clónica de uno o ambos párpados que impiden abrir el ojo con normalidad.
  • Las distonías musculares: aumento del tono muscular producido por una postura o un movimiento anormales, debido a la contracción simultánea de los músculos que van a favor de un movimiento como de sus antagonistas (que favorecen el movimiento contrario), tanto en el reposo como en el intento de movimiento voluntario).
  • Otros…

Tratamiento

Normalmente, si se mejoran o revierten los factores que favorecen su aparición, como puede ser dedicar más tiempo al descanso personal, evitar el estrés  y/o  tratar la ansiedad, suele repercutir en su desaparición espontánea, sin tener que realizar más intervención.

Es conveniente acudir al oftalmólogo regularmente, con visitas cada año o cada dos años, en el caso de ser portador de corrector de la visión, para que el especialista gradúe perfectamente nuestras lentes. En el caso de sufrir sequedad ocular, el uso frecuente de lágrimas artificiales será un buen aliado.

Lo que debes saber…

  • Es un fenómeno que le ocurre a muchas personas y, en la práctica totalidad de los casos, es una afección benigna y sin más repercusión médica.
  • Nunca tienen repercusión sobre la visión, sino que la afectación se limita a la musculatura que configura el párpado del ojo.
  • Normalmente, si se mejoran o revierten los factores que favorecen su aparición, como puede ser dedicar más tiempo al descanso personal, evitar el estrés  y/o  tratar la ansiedad, suele repercutir en su desaparición espontánea, sin tener que realizar más intervención