La primera de las causas mencionadas sería la responsable de lo que llamamos vértigo de origen central, mientras que las otras dos causas serían las principales causantes de lo que llamamos vértigo de origen periférico.

Tipos de mareos o vértigos

El vértigo de origen central sería motivo de un estudio neurológico mientras que el vértigo de origen periférico precisaría una exploración exhaustiva de la columna cervical y del oído. En todo caso, cuando el paciente menciona un cuadro vertiginoso, es fundamental realizar un interrogatorio o anamnesis dirigida a descartar uno de los dos orígenes. Asimismo, en función de la edad del paciente la sospecha de la posible causa puede ser mucho más clara.

En la edad senil es frecuentísimo encontrar un cuadro vertiginoso originado por una cervicoartrosis que ocasiona una insuficiencia vertebrobasilar (o disminución de riego cerebral). En la edad adulta es más probable que la causa desencadenante sea un vértigo de origen otológico. Un vértigo central puede presentarse en cualquier edad y su estudio debe incluir el despistaje de una causa tumoral.

Vértigo posicional paroxístico benigno

Dentro de los cuadros vertiginosos debemos mencionar el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) por tratarse de la principal causa de vértigo (una cuarta parte de los vértigos son atribuidos a esta enfermedad).

  • Es de origen auditivo y originado por el desplazamiento de las otoconias en el interior de los conductos semicirculares del oído interno.
  • Se presenta en forma de crisis aguda de vértigo de breve duración (segundos), generalmente provocada por cambios posicionales, especialmente al levantarse de la cama (tras un decúbito mantenido) y al extender el cuello en cualquier situación.
  • La persona afecta refiere sensación de inestabilidad con rotación de los objetos de su alrededor y un cortejo sintomático característico consistente en náuseas y vómitos.
  • Suele presentar nistagmus horizontal o movimiento ocular rápido e involuntario de un lado a otro. No afecta a la audición ni se acompaña de ruidos auditivos anormales (acúfenos).
  • Existe un claro empeoramiento sintomático con el movimiento brusco de la cabeza. Aun sin tratamiento el cuadro remite de forma espontánea. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se recurre a un tratamiento sintomático por tratarse de un cuadro muy invalidante.

Sus crisis pueden repetirse de forma periódica y no siempre asociado a un mecanismo desencadenante. Es más frecuente en la población adulta y en el sexo femenino.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico diferencial debe realizarse con otras entidades que pueden ocasionar síntomas similares como una hipotensión ortostática, una contractura de trapecios, una migraña, una insuficiencia vértebrobasilar, una anemia ferropénica, etc.

En ocasiones la exploración no es determinante para confirmar el diagnóstico por lo que debe recurrirse a las llamadas pruebas de provocación que desencadenan la crisis vertiginosa al provocar el desplazamiento de las otoconias del oído interno. Es una exploración desagradable pero muy aclaratoria. No siempre se encuentra la causa desencadenante.

Debemos mencionar algunos síntomas o signos cuya presencia puede sugerir un vértigo posicional paroxístico de origen central en cuyo caso la exploración física debe acompañarse de la solicitud de un estudio mediante resonancia magnética. Estos casos excepcionales van acompañados de un cortejo vegetativo florido o de crisis muy frecuentes, intensas y duraderas y, en ellos, debe valorarse el estudio mencionado.

¿Cuál es el tratamiento?

A pesar de que el tratamiento inicial es sintomático, disponemos de otras alternativas terapéuticas como son las llamadas maniobras de recolocación de partículas. Existen diferentes técnicas e indicaciones. Se realizan en la consulta del otorrinolaringólogo y precisan un consentimiento firmado por parte del paciente, dado que este tratamiento, al igual que los otros, no está exento de posibles efectos adversos.

Uno de los últimos eslabones terapéuticos es el tratamiento quirúrgico y se reserva para aquellos casos resistentes a todos los tratamientos previos. No siempre existe indicación quirúrgica. Consiste en el abordaje del oído interno, concretamente de los canales semicirculares (normalmente el posterior).

A pesar de que los cuadros vertiginosos forman parte de la denominada patología benigna, existe un porcentaje no despreciable de recidivas que se dan con mayor frecuencia durante el primer año tras el diagnóstico inicial y tras la realización de las maniobras terapéuticas mencionadas.

 

Lo que debes saber…

  • Dentro de los cuadros vertiginosos debemos mencionar el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) por tratarse de la principal causa de vértigo (una cuarta parte de los vértigos son atribuidos a esta enfermedad).
  • Se presenta en forma de crisis aguda de vértigo de breve duración (segundos), generalmente provocada por cambios posicionales, especialmente al levantarse de la cama (tras un decúbito mantenido) y al extender el cuello en cualquier situación.
  • Aun sin tratamiento el cuadro remite de forma espontánea. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se recurre a un tratamiento sintomático por tratarse de un cuadro muy invalidante.