El despertar de un coma

El despertar de un coma

El coma, también denominado estado vegetativo persistente, consiste en un estado de inconsciencia profunda, lo cual no es lo mismo que la muerte cerebral.

Una persona que está en coma sigue con vida, pero no es capaz de moverse ni de responder o interactuar con su entorno. El estado de coma puede ser secundario a una complicación de alguna patología subyacente o bien ser el resultado de una lesión a nivel del sistema nervioso central, como un traumatismo craneal.

¿Qué sucede durante el coma?

Los pacientes en estado de coma no perciben su entorno, pero sí tiene preservadas las funciones no cognoscitivas y los patrones normales de sueño. Si el estado de coma se prolonga, las funciones cerebrales superiores disminuyen mientras que las funciones vitales como son el control de la respiración y de la circulación permanecen bastante intactas. Durante el estado de coma se pueden apreciar movimientos espontáneos de los músculos y en ocasiones los pacientes abren los ojos en respuesta a los estímulos externos, sin que ello quiera decir que perciban lo que ocurre a su alrededor. A veces las personas en coma pueden presentar acciones complejas, como fruncir el ceño, llorar o reír, sin embargo, son incapaces de hablar o de responder a órdenes verbales.

La evolución y resolución del estado de coma persistente dependerán en gran manera de la causa que la haya originado, de la gravedad de la lesión y del área cerebral afectada.

El estado de coma precisa de una supervisión constante en las unidades de cuidados intensivos o vigilancia intensiva (UCI o UVI) y serán los intensivistas los que irán modulando los cuidados del paciente, el grado de sedación y el despertar progresivo si es preciso. Siempre se debe valorar con ellos la posible evolución del paciente, ser consciente de las posibles secuelas que puedan quedar tras un coma prolongado y la pertinencia real de prolongar al paciente en ese estado, con las repercusiones físicas y psíquicas tanto para el paciente como para sus familiares.

El coma inducido

En ocasiones, en pacientes con riesgo de un daño cerebral grave, los médicos pueden decidir sedar al paciente para reducir su consumo de energía y oxígeno y someterlo a un coma inducido. Lo que se busca es, sobre todo, proteger el cerebro al mantener al paciente profundamente sedado. De este modo se da tiempo al cuerpo para que se recupere, puesto que en estado de coma el cerebro precisa de un menor aporte de sangre, oxígeno y glucosa.

Es frecuente inducir el coma en pacientes que presentan lesiones cerebrales que impliquen un aumento de la presión intracraneal o en pacientes que van a tener que estar sometidos a una ventilación mecánica de manera prolongada o que se necesita que estén con un reposo absoluto durante mucho tiempo. Se puede mantener a un paciente en un coma inducido farmacológicamente durante días o meses, en función de la causa que ha causado la inducción del estado vegetativo y de la evolución del paciente.

personal sanitario controlando paciente en estado de coma

¿Qué pasa después?

El estado de coma no suele durar más allá de las dos a cuatro semanas. Algunos pacientes con capaces de recuperar un cierto nivel de conciencia tras permanecer en estado vegetativo de manera persistente. No obstante, otros pacientes, sobre todo si existen lesiones cerebrales graves, pueden permanecer en este estado durante meses y años. Este tipo de pacientes tienen las constantes vitales conservadas gracias a la maquinaria de respiración asistida en muchas ocasiones y alimentación por vía enteral (sondas nasogástricas o gástricas) o por vía parenteral (a través de una vena). Al despertar del coma los pacientes pueden presentar una serie de complicaciones físicas, intelectuales y psicológicas que requerirán de una atención especializada. A grandes rasgos la recuperación se produce de manera gradual. Mientras que algunos pacientes van recuperando progresivamente su capacidad de respuesta a los estímulos externos, otros pacientes pueden quedar con una limitación y responder solamente con respuestas más básicas. En general, la mayoría de los pacientes recuperan la conciencia en su totalidad.

La causa más habitual de fallecimiento de los pacientes en estado vegetativo persistente suele ser una infección nosocomial, es decir, adquirida en el hospital, que suelen ser más graves que las adquiridas en la comunidad, por bacterias resistentes a muchos antibióticos, siendo la principal infección la neumonía.
Cuando el paciente se encuentra fuera de peligro las atenciones de los médicos intensivistas se centrarán en prevenir las infecciones nosocomiales y las úlceras por presión debidas al largo tiempo en cama, así como en mejorar progresivamente el estado físico del paciente mediante la nutrición, recuperar la función respiratoria y llevar a cabo una correcta fisioterapia para recuperar la más que posible afectación muscular y articular.

Lo que debes saber…

  • Coma y muerte cerebral no son lo mismo, pues el primero, también denominado estado vegetativo persistente, consiste en un estado de inconsciencia profunda.
  • Los pacientes en estado de coma no perciben su entorno, pero sí tiene preservadas las funciones no cognoscitivas y los patrones normales de sueño.
  • A veces, en pacientes con riesgo de un daño cerebral grave, los médicos pueden decidir sedar al paciente para reducir su consumo de energía y oxígeno y someterlo a un coma inducido.

Dr. David Cañadas Bustos
Médico consultor de Advance Medical

2019-05-10T08:49:56+02:0014 abril, 2019|

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