4 Min de lectura | A grandes rasgos, podemos decir que la intolerancia a la histamina se presenta cuando existe alguna alteración en la capacidad de metabolizar o catabolizar la histamina ingerida por los alimentos, por lo que su circulación en sangre llega a concentraciones mayores de la normalidad (50-70 mg/l), desencadenando efectos adversos, como veremos a continuación.

¿Qué es la histamina?

La histamina es una molécula derivada de un aminoácido esencial, la histidina, que se encuentra en los alimentos, pero también en diferentes órganos y tejidos de nuestro cuerpo  ya que participa en muchas funciones biológicas y desencadena respuestas fisiopatológicas en procesos alérgicos o inflamatorios como parte de una respuesta inmune a patógenos externos.

Por tanto, cuando hay un exceso de histamina a nivel plasmático (histaminosis) es debido a un desequilibrio entre su fabricación o ingesta y su excreción por vía intestinal por parte de la enzima DiaminoOxidasa (DAO), cuya función puede alterarse por ciertas patologías digestivas o por la toma de alcohol o de determinados fármacos (ácido acetílisalicílico).

Además, la enzima DAO también ayuda a excretar los residuos después de la liberación de histamina extracelular, así como a regular la división o diferenciación celular en los tejidos de rápida proliferación (la médula ósea y mucosa intestinal). Cabe destacar que la actividad de esta enzima en mujeres embarazadas es mucho más elevada (de 500 a 1000 veces superior) debido a la formación adicional en la placenta como medida de protección del feto, asegurando una correcta metabolización de la histamina y evitando la hiperistaminosis en estos casos.

¿Qué efectos produce la hiperistaminosis?

Un exceso de las concentraciones de histamina en sangre puede ocasionar diferentes síntomas en función del receptor que esté activado (la histamina contiene cuatro tipos de receptores situados en diferentes tejidos):

  • H1: respuestas alérgicas, contracción del músculo liso, liberación de hormonas y regulación del ciclo vigilia-sueño.
  • H2: estimulación de la secreción de ácido gástrico, relajación del músculo liso.
  • H3: inhibición de la síntesis y liberación de la histamina y otros neurotransmisores.
  • H4: respuestas inmunes, quimiotaxis de eosinófilos y células mastoides, producción de citoquinas y quimiocinas.

Además, la intolerancia a la histamina está relacionada con otras enfermedades autoinmunes, inflamatorias:

  • Artritis psoriásica, artritis idiopática juvenil sistémica enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, disbiosis intestinal, mastocitosis, miastenia gravis, esclerosis múltiple, etc.
  • Participa en la fisiopatología de enfermedades más frecuentes como la alergia y urticaria, cuyo tratamiento se basa en medicamentos antihistamínicos que bloquean la acción de los recetores de la histamina.

Por otra parte, la histamina produce escomboidosis, una intoxicación derivada de la ingesta masiva de histamina procedente de pescados en mal estado.

cuenco de fruta fresca

Diagnóstico

El diagnóstico de hiperistaminosis se realiza mediante la determinación de la actividad de la enzima DAO y su tratamiento se basa en minimizar la ingesta de histamina mediante la realización de una pauta alimentaria con alimentos bajos en histamina o que ayuden en su liberación.

Alimentos bajos en histamina

Para llevar a cabo una alimentación que permita disminuir los efectos de la histaminosis, que pueden aparecer a concentraciones de 15-20mg de histamina /kg, se deben evitar aquellos alimentos que presentan concentraciones superiores a 20 mg/kg, siendo esta limitación mucho más estricta en casos más severos.

En general, se recomienda el consumo de alimentos frescos y evitar las conservas y los alimentos muy procesados y madurados.

Alimentos ricos en histamina

  • Atún.
  • Chocolate.
  • Fresas y fresones.
  • Tomate.
  • Espinacas.
  • Berenjena.
  • Kiwi.
  • Champiñones.
  • Clara de huevo.
  • Bebidas alcohólicas (vino, cava, cerveza, etc.)
  • Chucrut (col fermentada).
  • Embutidos (beicon , chorizo, fuet, etc.)
  • Quesos muy curados y con moho (roquefort, queso azul).
  • Leche
  • Conservas de pescado (atún sardina, etc.)
  • Derivados fermentados de la soja (tempeh, tofu, etc.)
  • Aditivos como el glutamato, benzoato, sulfitos y nitritos.

Por otra parte, en la hiperistaminosis también influyen aquellos alimentos que se deterioran microbiológicamente con facilidad (carnes, pescados, alimentos fermentados o madurados), así como aquellos que liberan histamina endógena o que ayudan a bloquear la acción de la enzima DAO.

¿Cuánto tiempo tengo que seguir una dieta baja en histamina?

Bajo estas premisas, podemos llevar a cabo una dieta baja en histamina la cual puede durar de dos a seis meses e ir introduciendo poco a poco más alimentos a medida que vayan disminuyendo los síntomas. En determinados casos, si no se observa una mejoría total con la dieta, también se pueden administrar suplementos de zinc, cobre, vitamina C, vitamina B6, betaglucanos, bromelaína (presente en la piña), quercitina (presente en brécol, manzanas, uvas y té) que actúan como cofactor de la DAO y pueden mejorar su actividad.

Lo que debes saber…

  • La intolerancia a la histamina se presenta cuando existe alguna alteración en la capacidad de metabolizar o catabolizar la histamina ingerida por los alimentos.
  • La histamina es una molécula derivada de un aminoácido esencial, la histidina, que se encuentra en los alimentos, pero también en diferentes órganos y tejidos de nuestro cuerpo.
  • En general, se recomienda el consumo de alimentos frescos y evitar las conservas y los alimentos muy procesados y madurados. Algunos alimentos con acción hiperhistamínica son: chocolate, fresas, tomate, espinacas, berenjena, champiñones…

Judith Torrell
Diplomada en Nutrición humana 
Especialista en Nutrición clínica 
Nutricionista consultora de Teladoc