Microbiótica intestinal y respuesta emocional

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Microbiótica intestinal y respuesta emocional

¿De qué hablamos al decir microbiota intestinal? Pues se trata de todos los microorganismos que viven instalados el intestino humano.

Sabemos que la finalidad del sistema digestivo es digerir los alimentos que consumimos para poder extraer los nutrientes que contienen y así lograr la función de nutrir el organismo. Ahora bien, hace años que las investigaciones sobre la microbiota intestinal han ido avanzando y poco a poco se van obteniendo nuevas pistas sobre otras posibles funciones o relaciones entre lo que pasa a nivel digestivo y el efecto en otros sistemas del organismo.

En concreto, hay nuevas investigaciones que la relacionarían con el comportamiento y la respuesta emocional.

Funciones del sistema digestivo

El aparato digestivo está formado por una serie de órganos internos que tienen la función de disgregar los alimentos y lograr que avancen a lo largo del sistema digestivo, digerirlos logrando productos elementales que se transportan al medio interno mediante procesos de absorción. Todo esto es lo que en definitiva conocemos con el nombre genérico y global de digestión, pero el tubo digestivo no se encarga únicamente de eso.

Las estructuras y mecanismos específicos del tubo digestivo están diseñados para lograr detectar, analizar e identificar las sustancias que pasan a lo largo del aparato digestivo, y de este modo se detectan también elementos foráneos y se desarrollan sistemas de prevención y rechazo de posibles agresores para el organismo. Por ello, además de digerir, el sistema digestivo ejerce un papel de defensa sobre el organismo.

En los últimos años se han ido adquiriendo conocimientos suficientes para poder afirmar que estas dos funciones principales del tubo digestivo, digestión y defensa, no dependen únicamente de los órganos que los forman (esófago, estómago, intestino…) ni de las barreras de la mucosa intestinal, etc. sino también de la microbiota intestinal o, lo que es lo mismo, de los microorganismos que habitan en nuestro intestino. Y, en este sentido, cada día más estudios nos revelan nuevos datos sobre la relación que existe entre la microbiota intestinal y nuestra salud.

Microbiota intestinal

chica comiendo yogur y una nube de bacterias señalando su intestino¿De qué hablamos al decir microbiota intestinal? Pues se trata de todos los microorganismos que viven instalados el intestino humano. Se trata de bacterias que podemos considerar “nativas” o “indígenas” y bacterias “en tránsito”.

Las bacterias “nativas” son aquellas que viven de forma permanente en nuestro intestino, pero no debemos confundirnos con el término “nativas” y pensar que se han “autogenerado” en el intestino, pues esto no puede suceder.

En realidad, nacemos estériles y nuestro intestino empieza a ser colonizado desde el momento del parto por microorganismos de la madre y del entorno ambiental del recién nacido. Por otra parte, las bacterias “en tránsito” habitan temporalmente la luz o las mucosas intestinales, a las que han llegado a través de bebidas y comidas, fundamentalmente, y tras un tiempo desaparecen.

Grupos de microbiota intestinal

En el año 2011 a través del proyecto MetaHIT se dio a conocer que, así como hasta la fecha se pensaba que la flora intestinal de cada individuo estaba determinada por la procedencia (y el entorno), siendo como una firma digital individual, en realidad la composición de la flora intestinal de las personas participantes en este estudio confluía en tres tipos distintos de flora intestinal. Se podía establecer algo así como lo que ocurre con los grupos sanguíneos, pero en este caso, grupos de flora intestinal. Se clasificaron entonces tres enterotipos según el tipo de microbiota predominante: enterotipo A, dominado por bacterias de tipo Bacteroide, enterotipo B, con predominio de Prevoleta, y enterotipo C, con dominio de Rominococo.

Microbiota intestinal, comportamiento y respuestas emocionales

El pasado año 2017, una investigación llevada a cabo por la Universidad de California-Los Angeles (UCLA), reveló nuevas pruebas sobre la correlaciónintestino, microbiótica intestinal entre la composición de la microbiota intestinal y la respuesta emocional y el comportamiento.

Anteriormente, estudios con animales ya sugerían esta relación. Esta vez, se ha realizado el estudio sobre 40 mujeres sanas que se han clasificado en dos grupos en función de la composición de sus bacterias intestinales. Para la mayoría de estas mujeres (33), el grupo de bacterias predominante en los intestinos era Bacteroides, y para las otras 7, Prevotella.

Se ha evaluado su estructura cerebral y también la actividad cerebral al mostrarles determinadas imágenes. Y se ha podido observar que las mujeres reaccionaban de forma diferente a los estímulos en función de sus bacterias intestinales.

Las mujeres con más Bacteroides presentaban una capa más gruesa de materia gris en el córtex frontal y la ínsula, regiones cerebrales implicadas en el tratamiento complejo de la información, y también tenían un mayor volumen de materia gris en el hipocampo, involucrado en el proceso de la memoria.

En contraposición, las mujeres con predominancia de Prevotella mostraban menor volumen de materia gris en numerosas regiones, pero mayor número de conexiones entre las áreas cerebrales encargadas de los procesos emocionales, sensoriales y atencionales. En este segundo grupo desarrollaba menor actividad en el hipocampo al mirar imágenes negativas, y se midieron niveles de ansiedad y de irritabilidad más elevados al visualizar las imágenes.

Estos nuevos datos van en la misma línea que las conclusiones de estudios anteriores que revelaban que los cambios en las bacterias intestinales a través de la dieta afectan a las funciones cerebrales.

A modo de conclusión

Estos hallazgos confirman la interacción del cerebro con la microbiota intestinal en personas sanas. Pero, a pesar de los resultados, los investigadores advierten de la necesidad de interpretarlos con cautela, pues son meramente asociativos y no causales. Y se trata de un ámbito de investigación incipiente sobre el que resulta indispensable llevar a cabo estudios más amplios.
Por otra parte, no se sabe si como popularmente se dice, “fue antes el huevo o la gallina”, pues desconocemos si frente a escenas emocionalmente desagradables, son las bacterias del intestino las que influyen en el desarrollo de la estructura cerebral y su actividad o si, por el contrario, son las diferencias preexistentes en el cerebro las que influyen en el tipo de bacteria que se instala en el intestino. O, es más, si existe otro elemento diferente que influencia a ambos.

 

Lo que debes saber…

  • El sistema digestivo cubre funciones digestivas, pero también inmunitarias y se estudian otras posibles relaciones dentro del organismo.
  • Desde hace unos años se han distinguido tres tipos de microbiota intestinal en función de los microorganismos predominantes en ella.
  • Se han relacionado diferentes tipos de microbiota intestinal con diferencias a nivel neurológico, aunque falta ver cuál es la relación.

 

Mercè Gonzalo
Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética
Nutricionista consultora de Advance Medical
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2019-06-07T11:50:47+02:0030 noviembre, 2018|

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