4 Min de lectura | Las Guías Alimentarias son una herramienta educativa que ayuda a transmitir lo que nos dice la evidencia científica sobre las recomendaciones nutricionales y composición de alimentos, en forma de mensajes prácticos.

Es muy importante que estas guías alimentarias tengan en cuenta los hábitos alimentarios, usos y costumbres en la población a la que se dirigen, para ser mejor aceptados y así poder establecer hábitos alimentarios saludables que mejoren el estado de salud.

Las políticas de salud pública utilizan las guías alimentarias para la prevención y manejo de las enfermedades crónicas y las estrategias comunitarias de promoción de la salud. Pa­ra conseguir es­tos pro­pósi­tos, las guías alimentarias de­ben re­for­zar las prác­ti­cas y los há­bi­tos alimentarios ade­cua­dos, pro­mo­ver la mo­di­fi­cación de los que sean ina­de­cua­dos y es­ti­mu­lar la in­cor­po­ra­ción de nuevos ali­men­tos y de prác­ti­cas correctas.

¿Por qué nacen las guías alimentarías?

En 1992 la Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN), organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Roma, incorporó por primera vez a las enfermedades no transmisibles (ENT) como un importante problema de salud pública mundial, reconociendo que se asociaban fuertemente a las conductas alimentarias y de actividad física, entre otras.

Y se recomendó a los gobiernos elaborar, implementar y evaluar sus propias Guías Alimentarias Basadas en Alimentos de acuerdo a sus principales problemas de salud pública, con mensajes relevantes para personas de distintas edades, culturas y estilos de vida. Por ello existen cientos de guías alimentarias ya que cada país tiene las suyas propias.

La FAO en su página web, reúne un listado con guías de más de cien países del mundo, donde se pueden ver las similitudes y las diferencias de cada una de ellas. La representación de las guías alimentarias por excelencia es la pirámide nutricional, en constante cambio para adaptarse a las nuevas tendencias y evidencia científica.

Además, existen guías alimentarias especificas dentro de cada país, adaptadas a grupos de población, por tendencia alimentaria, por patologías… aunque todas tienen consejos en común.

En nuestro país, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) es la responsable de publicar la pirámide de la alimentación saludable.

¿Qué tienen en común las guías alimentarias?

La propia FAO nos informa de que existe un conjunto de recomendaciones comunes en todas las guías alimentarias para cualquier tipo de población:

  • Aumentar el consumo de frutas y verduras.
  • Controlar el consumo de grasas, especificando reducir el consumo de grasas saturadas y sustituir las grasas de origen animal por grasas de origen vegetal.
  • Reducir el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido en azúcar.
  • Reducir la ingesta de sal.
  • Limitar el consumo de carne procesada, conservas y otros alimentos procesados.
  • El agua debe ser la bebida principal para una adecuada hidratación.
  • Limitar mucho el consumo de alcohol (consumo muy esporádico).
  • Realizar actividad física diaria.

mujer joven recolectando distintos alimentos del huerto

¿Además, qué se aconseja en nuestro país?

  • Comer en familia al menos una vez al día, compartiendo una comida principal.
  • Evitar alimentos ultraprocesados.
  • Mantener las recetas tradicionales ya que forman parte de la cultura del país.
  • Utilizar técnicas culinarias saludables.
  • Potenciar el consumo sostenible, escogiendo productos de temporada y de proximidad.
  • Dedicar el tiempo suficiente a leer y valorar la información del etiquetado nutricional.

Y todo ello, sin olvidar que en la base de la pirámide también encontramos consideraciones básicas como practicar actividad física diaria, mantener un equilibrio emocional y comer las cantidades correspondientes para mantener un peso adecuado.

¿Qué debe incluir una dieta equilibrada, variada y moderada?

  • Cereales de grano entero y derivados integrales.
  • Legumbres: 2-3 raciones a la semana
  • Fruta: 3 piezas de fruta enteras a diarias y que una sea un cítrico.
  • Verdura: 2 raciones de verdura u hortaliza al día (en comida y cena), una de las raciones debe ser cruda, potenciando la variedad de colores y texturas.
  • Lácteos: 2-3 raciones al día, preferentemente bajos en grasas y sin azúcar añadido.
  • Pescado: 2-3 raciones a la semana, y 2 de ellas de pescado azul.
  • Consumir más carne blanca y menos carne roja.
  • Uso preferente de aceite de oliva virgen extra como grasa para cocinar y aliñar.

A pesar de que todas las guías alimentarias incluyen mensajes positivos y claros sobre cómo gestionar de una mejor manera la alimentación, con un lenguaje fácilmente comprensible para todos, la OMS estima que un 50% de la población no cumple con las recomendaciones de los expertos respecto a los hábitos de alimentación y estilo de vida activo, lo que lleva a pensar en nuevos diseños de estrategias de comunicación y divulgación para conseguir llegar a más población.

Lo que debes saber…

  • Las políticas de salud pública utilizan las guías alimentarias para la prevención y manejo de las enfermedades crónicas y las estrategias comunitarias de promoción de la salud.
  • Entre las recomendaciones encontramos aumentar el consumo de frutas y verduras, reducir el de grasas saturadas y sustituir las grasas de origen animal por las de origen vegetal, reducir el consumo de alimentos y bebidas con alto contenido en azúcar, la ingesta de sal o limitar el de carne procesada, conservas y otros procesados…
  • En la base de la pirámide encontramos consideraciones básicas como practicar actividad física diaria, mantener un equilibrio emocional, y comer las cantidades correspondientes para mantener un peso adecuado.

Mónica Carreira

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética

Master en Nutrición pediátrica y Nutrición deportiva

Nutricionista consultora de Teladoc