5 Min de lectura | Cuidar la piel de tu bebé es necesario, pero algunos excesos también pueden pasar factura. Te contamos cómo hacerlo correctamente.

La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y necesita de cuidados específicos. En los niños la piel es más delicada que en los adultos por lo tanto se deben utilizar productos específicos que no agredan el equilibrio de la piel.

Es un órgano tan frágil que se recomienda no exponerlo a la luz directa del sol antes de los seis meses de vida. Un bebé puede quemarse con el sol en un período muy breve, de 10 a 15 minutos, incluso en los días nublados. La sensibilidad a los rayos UV se debe a la débil pigmentación de la piel del bebé y a que sus melanocitos (las células responsables de la producción de melanina) están presentes, son menos activos.

¿Cómo es la piel del bebé?

La piel del bebé es suave y tersa y, al mismo tiempo, resistente y elástica. Es más fina que la del adulto (representa sólo la 1/5 parte del espesor de la piel adulta y aunque tiene las mismas capas que la de un adulto, éstas son más finas) y también más delicada. Por tanto, resulta más sensible o reactiva a los agresores externos, por lo que necesita un cuidado y protección extras.

  • La epidermis del bebé (la capa más externa) es mucho más fina y las células están menos compactadas que en la piel adulta.
  • Las glándulas sudoríparas y sebáceas son también menos activas que en los adultos, de manera que la película hidrolipídica (una emulsión de agua y grasas que cubre y protege la superficie de la piel) y el manto ácido protector (la parte acuosa de la película hidrolipídica, que es ligeramente ácida) son todavía relativamente débiles.

En resumen, la función barrera de la piel es inmadura y eso la hace menos resistente, y más sensible a las influencias químicas, físicas y microbianas. Además, es propensa a deshidratarse y le cuesta regular la temperatura corporal. A medida que los niños crecen la piel madura. Alrededor de los seis años, la estructura de la piel y sus anejos ha madurado completamente y se corresponde a la del adulto.

La higiene de la piel y el área del pañal

Es fundamental la higiene de la piel mediante el baño y el cambio frecuente de los pañales. El baño no tiene que ser diario, pero sí es recomendable lavar con agua y jabón suave el área del pañal. La humedad y suciedad durante periodos prolongados en esta zona pueden irritarla y hacerla vulnerable a infecciones.

  • Los pañales es mejor que sean muy absorbentes. También podemos utilizar una fórmula más sostenible usando pañales de tela. No hace falta utilizar siempre crema protectora para el culito, dependerá de si es un niño que se irrita mucho o poco. Para retirar este tipo de cremas tan espesas es recomendable hacerlo con aceite o con crema hidratante, ya que son cremas que repelen el agua.
  • Se debe utilizar un jabón suave, especial para bebés y que no sea muy agresivo. A veces, el hecho de que no haga mucha espuma es positivo, ya que es un signo directo de que tiene poca cantidad de tensioactivos. La cantidad deber ser poca, del tamaño de un garbanzo o menos. Tras la aplicación del jabón se debe aclarar muy bien la piel y el cabello del bebé para evitar irritaciones.
  • El baño debe realizarse con agua tibia, a unos 37ºC y utilizar una bañera o soporte específico que nos permita bañar al niño con seguridad, como una sillita o hamaquita de baño. Jamás debemos dejarlo solo. Tras la ducha o el baño se debe secar la piel a golpecitos, sin frotar, insistiendo en la zona de pliegue (cuello, ingles, genitales, axilas). Si se desea se puede aplicar una crema hidratante con la piel un poco húmeda. Una opción muy interesante es utilizar aceite de almendras o de nuez de albaricoque de buena calidad. Esta fórmula evita poner en la piel fórmulas más sintéticas apostando por una línea más natural. El secreto de la aplicación del aceite vegetal (no mineral) es aplicarlo con la piel ligeramente húmeda. Si se escoge una crema hidratante debe ser sin perfume y no contener sustancias como ácidos alfahidróxidos, parabenos o bloqueantes solares.
  • No es aconsejable utilizar perfume directamente sobre la piel, aunque esté específicamente diseñado para bebés. La mejor manera de perfumarlo es con una colonia sin alcohol y vaporizar la ropa, no la piel ni el cuero cabelludo.
  • La cera que producen los oídos no se debe retirar con ningún bastoncillo, tan sólo se debe limpiar la parte externa del pabellón auricular.

Cuidados de la piel del bebé: bebé en la hora del baño

El cabello

El cabello se ha de peinar con un cepillo suave y cortarlo cuando sea necesario.

La uñas

Las uñas de las manos y los pies se han de mantener cortas y limpias para evitar lesiones y posibles focos de infección si el niño se rasca.
Las uñas del bebé son muy delgadas y crecen muy rápido. Hay bebés que necesitan cortarse las uñas hasta dos veces a la semana. Cuando son blanditas, se puede utilizar una lima suave. A medida que se van endureciendo se debe usar una tijera especial para bebés, con punta roma.
A los bebés no les gusta nada que les corten la uñas, aprovecha cuando está dormido. Para no cortar la piel de la yema de los dedos sostén el dedo firmemente y empuja la piel hacia atrás.

Lo que debes saber…

  • En el bebé, la función barrera de la piel es inmadura y eso la hace menos resistente, y más sensible a las influencias químicas, físicas y microbianas.
  • Es fundamental la higiene de la piel mediante el baño y el cambio frecuente de los pañales.
  • El baño no tiene que ser diario, pero sí es recomendable lavar con agua y jabón suave el área del pañal para que la suciedad y la humedad no irriten ni la expongan a las infecciones.

La higiene y el cuidado del bebé es muy importante, como también lo es el reconocimiento periódico por parte del pedíatra. Los seguros de MAPFRE Salud cuentan con un amplio cuadro médico de especialista en pediatría.

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Dra. Esther Martínez García

Especialista en Pediatría colaboradora de Teladoc Health