3 Min de lectura | La neumonía congénita es la infección de los pulmones del recién nacido. Puede afectar hasta al 10% de los recién nacidos prematuros o con bajo peso.

Es una infección grave en el neonato y consiste en la inflamación del tejido pulmonar, en concreto, de los sacos alveolares, a causa de agentes infecciosos, como bacterias y virus. Podemos clasificar las neumonías del recién nacido en:

Neumonía congénita

El microorganismo es adquirido por vía transplacentaria (a través de la placenta), es decir, la infección pulmonar es sólo una complicación de una infección grave generalizada. Es una situación grave en el recién nacido.

Neumonía intrauterina

La bacteria o el virus llega al sistema respiratorio a través de la boca desde el aparato genital materno. Este tipo de neumonía se asocia con la infección del líquido amniótico por rotura prematura de las membranas o con una infección genital de la madre. Estas dos circunstancias también pueden darse juntas: infección genital y rotura de membranas.

Diferenciar una neumonía intrauterina de una congénita es muy difícil ya que, clínicamente, dan los mismos síntomas y radiológicamente también. Es por este motivo que muchos autores igualan el concepto de neumonía congénita e intrauterina.

Neumonía adquirida durante el parto

El agente infeccioso alcanza el pulmón a través de la bucofaringe cuando el bebé aspira secreciones maternas del canal del parto o líquido amniótico contaminado. Se relaciona con la rotura prematura de membranas y el sufrimiento fetal durante el nacimiento.

Estas tres neumonías son las llamadas neumonías de inicio precoz por desarrollarse durante los tres primeros días de vida y en las que el origen del contagio es materno. La causa más frecuente son las bacterias (estreptococo grupo B, listeria y tuberculosis) pero también pueden causarla algunos virus (virus herpes) y hongos (Candida).

Neumonía posnatal

La causa es externa y su origen más frecuente es el nosocomial, es decir, está causada por gérmenes del entorno hospitalario. El empleo de procedimientos invasivos (vías o accesos venosos, sondas, respiradores…) utilizados en las unidades de cuidados intensivos son su causa principal a lo que se le suma la inmunodepresión natural del recién nacido y su vulnerabilidad, lo que le hace propenso a tener infecciones graves.

Este tipo de neumonía también puede ser de origen comunitario, es decir, puede ser causada por microbios que están en la comunidad (fuera del hospital) y cuya transmisión es debida al contacto con familiares.

Es una neumonía de inicio tardío, que ocurre durante la hospitalización del recién nacido o después del alta hospitalaria. Tienen mayor riesgo de padecer este tipo de infección los recién nacidos que llevan catéteres endovenosos y tubos endotraqueales. La mayoría son neumonías bacterianas, aunque también pueden ser virales o fúngicas. En el caso de las neumonías virales de inicio tardío el origen de la infección es algún familiar enfermo. El virus más frecuente es el VRS (Virus Respiratorio Sincitial).

Neumonía congénita del recién nacido: Médico con un estetoscopio obscultando a bebé

Síntomas de neumonía en bebés

Todas estas neumonías del periodo neonatal tienen una sintomatología parecida y son graves. Uno de los primeros signos de alarma es:

  • Dificultad respiratoria
  • Rechazo de la alimentación con dificultad para la succión
  • Tos
  • Mucosidad
  • Fiebre 
  • Mal aspecto

A pesar de que es una infección localizada en el pulmón, como el neonato es un inmunodeprimido (tienen el sistema inmunitario muy inmaduro), se puede diseminar rápidamente y progresar de manera muy agresiva desarrollando una infección diseminada por todo el organismo (sepsis) en las primeras horas de vida.

 Tratamiento

El tratamiento siempre implica el ingreso hospitalario y se debe iniciar el tratamiento antibiótico lo antes posible para evitar complicaciones. El antibiótico dependerá del tipo de microorganismo que crezca en los cultivos. Si la afectación pulmonar es muy grave, el recién nacido puede necesitar soporte respiratorio o ventilación mecánica. Hasta que el neonato no está del todo recuperado no se le da el alta hospitalaria.

 

Lo que debes saber…

  • Es una infección grave en el neonato y consiste en la inflamación del tejido pulmonar, causada por virus o bacterias.
  • Uno de los primeros signos de alarma es la dificultad respiratoria y el rechazo de la alimentación con dificultad para la succión.
  • El tratamiento siempre implica el ingreso hospitalario y se debe iniciar el tratamiento antibiótico lo antes posible para evitar complicaciones.

 

Dra. Esther Martínez García

Especialista en Pediatría

Médico consultor de Advance Medical