2 Min de lectura | ¿Qué es? Se llama encopresis a la falta de continencia de las heces en un niño que no padece ninguna enfermedad que la justifique y que tiene la edad adecuada para hacerlo.   No se llama encopresis a la incontinencia […]

¿Qué es?

Se llama encopresis a la falta de continencia de las heces en un niño que no padece ninguna enfermedad que la justifique y que tiene la edad adecuada para hacerlo.

 

No se llama encopresis a la incontinencia fecal cuando el niño es pequeño ni cuando pasa aisladamente en el niño mayor.

 

Suele afectar a 1 de cada 100 niños entre 7 y 8 años, siendo más frecuente en niños que en niñas.

Causa

Las causas de la encopresis pueden ser varias:

 

Que los padres hayan pretendido educar la continencia de las heces demasiado pronto en el niño, cuando todavía no era maduro para hacerlo

 

Que el aprendizaje de la continencia de la defecación se haya acompañado de castigos o amenazas y el niño sienta temor a fracasos

 

Que presente fisuras en la zona anal que produzcan dolor en la defecación y el niño se resista a defecar.

 

Si el niño presenta un estreñimiento muy severo con formación de un tapón duro que dilatan los esfínteres anales de manera que las heces más blandas que vienen por detrás discurren alrededor del tapón y se escapen por rebosamiento

 

  • Problemas neurológicos o de retraso mental

  • Problemas emocionales

  • Problemas en la musculatura del esfínter anal

  • Uso excesivo de laxantes o enemas

Síntomas

La encopresis afecta de una manera muy grave a la vida social, escolar y familiar del niño. Necesita mucha comprensión y apoyo de sus padres.

 

Es un trastorno que se presenta tanto por el día como por la noche.

Tratamiento

Para el tratamiento de la encopresis se debe siempre consultar con el Pediatra. Puede ser un proceso largo por lo que la paciencia y el buen humor son imprescindibles para apoyar y animar al niño.

 

Se deben llevar a cabo medidas dietéticas y farmacológicas que solucionen el estreñimiento, en el caso de que esta fuera la causa. Si el problema son las fisuras se han de llevar a cabo las mismas medidas que para el estreñimiento y aplicar pomadas para favorecer su curación.

 

Se debe intentar establecer un horario para enseñar al niño un correcto patrón de defecación, por ejemplo, sentar al niño en el retrete tras las comidas.

 

En algunos casos puede ser necesaria la ayuda de un psicólogo.

 

 

Dra. Esther Martínez García

Especialista en Pediatría

Médico consultor de Advance Medical