Bajo rendimiento escolar

Bajo rendimiento escolar

El bajo rendimiento escolar es un motivo de preocupación justificado, ya que los padres suelen temer por el desarrollo profesional de sus hijos.

No hay mayor satisfacción para unos padres que el éxito en sus hijos. El bajo rendimiento escolar es un motivo de preocupación muy justificado, ya que los progenitores suelen temer indirectamente por el desarrollo profesional de sus hijos y su futuro bienestar. Hablamos de bajo rendimiento escolar cuando, habiendo descartado un problema o trastorno en el desarrollo intelectual del niño, este no avanza en el aprendizaje escolar como sería de esperar.

Causas y síntomas

Las causas del bajo rendimiento escolar suelen ser múltiples y además pueden implicar diversos focos de atención, desde la propia naturaleza del niño hasta el método de enseñanza o el entorno social, cultural y emocional de la familia.

Es un problema complejo donde cada niño es un caso peculiar, con ritmos propios de aprendizaje y sus puntos fuertes y débiles. Algunos niños necesitan más tiempo para procesar la información, otros tienen dificultades para comprender lo que leen y algunos procesan mejor la información de forma visual.

Actualmente se habla de Trastornos específicos del aprendizaje para catalogar un conjunto de síntomas que provocan una disminución significativa en el rendimiento escolar. Trastornos como los de la lectura (dislexia), de la escritura (disgrafía) o de cálculo (discalcúlia) se dan en niños con un coeficiente intelectual dentro de la normalidad pero que cursan con grandes dificultades al fallar en procesos concretos.

Qué hacer

En estos casos MAPFRE te ayuda incluyendo en su  Seguro de Salud el Servicio Telefónico de Orientación Psicológica,  por medio del cual se  podrán trasladar consultas de carácter psicológico y obtener orientación a través de un cualificado equipo de psicólogos que estudiarán cada caso de manera personalizada.

 En un colegio estándar normalmente no es el colegio el que se adapta al niño, sino es el alumno el que debe adaptarse a la metodología y debe superar los objetivos curriculares. La falta de una atención personalizada y adaptada a la forma de aprender del niño, potencia más el bajo rendimiento escolar en un porcentaje de los alumnos.

Con cierta frecuencia, los retrasos del aprendizaje en los primeros años de escolarización suelen ser minimizados bajo el pretexto que el niño ya los irá asumiendo (lectura, escritura, etc.). Ciertamente que cada niño tiene su propio ritmo, pero no afrontar el problema desde inicio nos puede llevar a lamentar después la pérdida de un tiempo precioso. Quizá cuando antes se evalúe yse intervenga en el proceso de aprendizaje del niño con dificultades, mejor será el pronóstico a largo plazo.

Diagnóstico

Cuando se detectan problemas de aprendizaje en un área o varias, lo primero es realizar una exhaustiva evaluación psicopedagógica, explorando parámetros cognitivos y emocionales del niño. Para empezar una exploración del cociente intelectual nos dará una idea aproximada de cómo está el pequeño respecto a los niños de su misma edad. También se pueden realizar test de coordinación viso-motora así como test de exploración emocional o de la personalidad que nos ayuden a entender mejor la realidad e idiosincrasia del niño.

Respecto al cociente intelectual, no es tan importante en sí mismo como el análisis de los procesos que están fallando: memoria, atención, procesos lingüísticos…

Una vez realizado el análisis psicológico, debemos trazar un plan de actuación a cuatro bandas: niño-padres-escuela-soporte psicopedagógico. La intervención debe plantearse como multidisciplinar, donde cada parte es importante para el éxito final.

La planificación del tiempo, la enseñanza de técnicas de estudio que mejores los puntos débiles y utilicen las capacidades del alumno y la motivación del mismo, serán claves para mejorar el rendimiento escolar y su autoestima.

Lo que debes saber

  • Es un problema complejo donde cada niño es un caso peculiar, con ritmos propios de aprendizaje y sus puntos fuertes y débiles.
  • Cada niño tiene su propio ritmo, pero no afrontar el problema desde inicio puede hacer que nos lamentemos después por perder un tiempo precioso.
  • Conscientes de nuestras necesidades, cada vez más compañías ofrecen un servicio de consulta psicológica para comentar situaciones como ésta.

 

Dra. Esther Martínez García

Especialista en Pediatría

Médico consultor de Advance Medical

 

2019-10-17T12:04:16+02:0023 noviembre, 2018|

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