3 Min de lectura | Durante los meses anteriores a la primavera, es frecuente encontrar en zonas boscosas y parques con presencia de pinos verdaderas plagas de orugas de “Procesionaria”, gusano cubierto de pelos en cuyo origen están los problemas de salud que a niños, adultos y animales pueden provocar. Y el cambio climático está provocando un aumento poblacional de este helminto.

La Procesionaria del Pino (Thaumetopoea Pityocampa Schif) es una mariposa caracterizada por sus orugas urticantes. Al inicio de la primavera, abandonan los  nidos colgados en los pinos para enterrarse bajo tierra y terminar allí su metamorfosis. En ocasiones, llega también a afectar a cedros, abetos y otras especies arbóreas, lo que hace que pierdan las hojas y debiliten considerablemente la masa forestal. Pero, también pueden llegar a suponer un importante riesgo para la salud de los nuestros.

¿Por qué son peligrosas éstas orugas para la salud?

Éstas orugas tienen unos minúsculos pelos que contienen una toxina urticante (Thaumetopoeina). El contacto de estos pelos, con la piel es lo que puede causar los síntomas. Pueden afectar a cualquier persona pero más a los asmáticos por la hiperreactividad bronquial que padecen, lo que aumenta el riesgo de sufrir una crisis asmática severa. Estos pelos pueden afectar también a nuestras mascotas y ganado

Para evitar las reacciones cutáneas, es importante evitar cualquier contacto físico, no sólo con las orugas, sino también con los bolsones o con los árboles afectados. Además, hay que tener en cuenta que los pelos se desplazan en el aire hasta entrar en contacto con personas y animales.

oruga procesionaria

Síntomas que causa la toxina de la procesionaria

  • Erupción urticariforme al entrar en contacto con nuestra piel la toxina de sus pelos que afecta generalmente a cuello, tronco y extremidades. Es lo más frecuente y lo menos peligroso, aunque puede resultar sumamente molesto.
  • Puede provocar problemas respiratorios, con mayor probabilidad en personas con patologías (asmáticos o pacientes con problemas respiratorios crónicos) dado que provocan una cascada inflamatoria en piel y mucosas que puede llegar a ocasionar la obstrucción de las vías respiratorias, constituyendo ya una emergencia médica.
  • Al contactar con nuestros ojos y párpados, así como de las conjuntivas (conjuntivitis alérgica, generalmente en los dos ojos, binocular), provocan su hinchazón (con líquido, edema) y dificultad para movilizarlos, además de picor (prurito).

¿Cuál es el tratamiento?

  • Lavarse las manos abundantemente
  • Calmar el picor y el escozor con frío (crioterapia), cubitos de hielo en bolsa o “coldpacks”
  • Aplicar en la zona algún antihistamínico con/sin antiinflamatorio.

Cuando los síntomas (“lo que sentimos”) y los signos (“lo que vemos”) son más generalizados, los antinflamatorios corticoideos y los antihistamínicos (vía oral o parenteral, es decir, intramuscular o intravenosos) tienen su papel. Ante estos síntomas más importantes, aunque no llegue a haber dificultad respiratoria, es necesario ya acudir a un servicio médico de Urgencias como los que te ofrece MAPFRE en sus seguros de salud, para que un médico haga una  valoración y prescriba el tratamiento más adecuado.

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Mejor prevenir que curar

Como solución más duradera para evitar estas plagas en la zona afectada, es siempre necesario sistematizar los tratamientos de control y de prevención de esta especie mediante:

  • Destrucción de nidos (“bolsones”)
  • Empleo de insecticidas
  • Utilización de “trampas de feromonas”
  • Instalación de barreras físicas evitando el paso de transeuntes por los pinares afectados, hasta su tratamiento.


Lo que debes saber:

  • Para evitar las reacciones cutáneas, tan frecuentes, a causa de su picadura es importante evitar cualquier contacto físico, no sólo con las orugas, sino también con los bolsones, o con los árboles afectados.
  • Los pelos se desplazan en el aire hasta entrar en contacto con personas y animales. Lo más frecuente, menos peligroso pero muy molesto es que provoquen una erupción urticariforme, muy pruriginosa, que afecta generalmente a cuello, tronco y extremidades.
  • Es recomendable, a la mayor brevedad, lavarse las manos abundantemente y calmar el picor y el escozor con frío (crioterapia), cubitos de hielo en bolsa o “coldpacks” y aplicar en la zona algún antihistamínico con/sin antiinflamatorio.

 

Dr. Álvaro Rebollo
Especialista en Medicina de Familia
Teladoc Health