4 Min de lectura | El cuello es una zona que se contractura habitualmente. Existen muchas causas que pueden generar cervicalgia crónica como las desviaciones de columna, artropatías y discopatías. Con una serie de estiramientos de cuello y cervicales podemos aliviar la tensión en esta zona.

La columna cervical es uno de los puntos diana de la patología relacionada con la sobrecarga muscular. Es el segundo motivo de consulta más frecuente (tras la lumbalgia) en la consulta del aparato locomotor (en los servicios de Reumatología, Traumatología y Rehabilitación). Supone un alto porcentaje del total del gasto de la Sanidad de nuestro país, tanto desde el punto de vista de recursos sanitarios como de incapacidad temporal o definitiva.

Causas de la cervicalgia crónica

 Existen muchas causas anatómicas responsables de la cervicalgia crónica entre las que podríamos citar:

  • Las desviaciones de la columna (escoliosis o hiperlordosis),
  • Las artropatías (reumática o degenerativa)
  • Las discopatías (protusión o hernia discal).

Sin embargo, muchas situaciones agudas pueden empeorar la patología preexistente o bien dar lugar a nuevos episodios de cervicalgia. Entre las causas más comunes de cervicalgia aguda podríamos mencionar:

  • El síndrome del latigazo cervical,
  • La contractura de los trapecios,
  • La sobrecarga mecánica aguda (por ejemplo, al levantar un peso o tras mantener una postura forzada durante un tiempo prolongado)
  • Otras causas muy diferentes, como un estado de estrés, pueden ocasionar estos síntomas.

¿Cómo diagnosticarla?

 En todos los casos estaría indicada una exploración médica, aunque no siempre es necesario realizar una prueba diagnóstica. Cuando existe un traumatismo desencadenante, la primera prueba que se realiza en urgencias es una radiografía cervical, normalmente en dos proyecciones diferentes que suelen ser lateral o perfil y frontal o anteroposterior. Cuando el estudio radiológico muestra una imagen ósea dudosa de fractura o tributaria de cirugía suele solicitarse una tomografía computarizada (TAC) para filiar dicha imagen, de forma que pueda valorarse en tres dimensiones.

Otras pruebas que pueden ser necesarias para completar el estudio de una cervicalgia serían:

Tratamiento de la Cervicalgia

 Para el tratamiento de la cervicalgia aguda puede ser necesaria una inmovilización con un collarín cervical (idealmente el mínimo tiempo posible), mientras que su sintomatología puede ser tratada con termoterapia, antiinflamatorios y miorrelajantes.

Tras el tratamiento de fase aguda puede quedar un dolor residual difícil de extinguir, pudiendo incluso persistir una cervicalgia crónica.

En el tratamiento de la cervicalgia de cualquier etiología el papel de la rehabilitación es primordial, así como la tonificación diaria para prevenir las recaídas.

¿Qué se consigue con los estiramientos?

 El estiramiento de la musculatura cervical, tanto por la mañana como por la noche, será muy beneficioso para corregir las llamadas posturas viciosas o mantenidas y evitar las contracturas crónicas. Generalmente, la principal indicación de realizar los estiramientos de cuello por la mañana sería la de aquellos casos de cervicalgia matutina en los que la persona presenta cierto grado de rigidez al despertarse. Mientras, la realización de estos ejercicios por la noche pretende prepararnos para iniciar un sueño reparador y aliviar la tensión acumulada durante el día, es decir, su intención es la de desconectar de nuestra actividad diurna.

¿Qué ejercicios podemos realizar?

  • Nos basta un taburete. Además, un espejo ello nos ayudará a controlar el ángulo de movilidad de nuestros movimientos. Es imprescindible disfrutar de cierto silencio o cerrar los ojos al realizar los movimientos rotatorios, cosa que nos permitirá disminuir el tono muscular.
  • Los ejercicios de lateralización cervical con sujeción craneal colaborarán en la elongación de las fibras musculares. Serán mucho más efectivos si, además de lateralizar la cabeza, la inclinamos ligeramente hacia el suelo.
  • El movimiento anteroposterior de la columna cervical, es decir llevando el cráneo cuidadosamente hacia atrás (sin forzar) y hacia adelante (como si quisiéramos tocarnos el esternón con el mentón) nos permitirá estirar las fibras de la inserción del trapecio a nivel de la región occipital.
  • Asimismo, si colocamos las manos en la cintura e intentamos separar las escápulas (intentando aproximar los codos por delante) notaremos cómo se estira la musculatura cervical y dorsal.
  • Finalizaremos con ejercicios de rotación en ambos sentidos (horario y antihorario).
  • Realizaremos varias series de cada uno de los ejercicios mencionados e intentaremos acompañarnos de una respiración regular, profunda y prolongada.
  • Existen múltiples tablas de ejercicios de estiramientos cervicales en las que se refleja la posición correcta que debemos mantener para realizar los estiramientos. Debemos considerar que estas tablas van destinadas a la población en general, por tanto, no tienen en cuenta las posibles restricciones que puedan derivarse de nuestra patología cervical. Si albergas alguna duda o te resulta muy difícil realizar alguno de los ejercicios no dudes en consultar con tu médico.

Lo que debes saber…

  • Entre las causas más comunes de cervicalgia aguda está el síndrome del latigazo cervical, la contractura de los trapecios, la sobrecarga mecánica aguda (por ejemplo, al levantar un peso o tras mantener una postura forzada mucho tiempo), y otras muy distintas como el estrés.
  • El estiramiento de la musculatura cervical será muy beneficioso para corregir las llamadas posturas viciosas o mantenidas y evitar las contracturas crónicas.
  • Existen múltiples tablas de ejercicios cervicales en las que se refleja la posición correcta que debemos mantener para realizar los estiramientos.

Dra. Ana García
Especialista en Medicina Deportiva de Teladoc