¿Son buenos los edulcorantes para la salud?

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¿Son buenos los edulcorantes para la salud?

Hoy en día todos asumimos que cuando endulzamos o añadimos azúcar de forma habitual en nuestra dieta perjudicamos nuestra salud y aumentamos el riesgo de padecer algunas patologías. Por eso se recurre a otro tipo de productos que endulcen la comida, como los edulcorantes.

La palabra azúcar cada vez nos produce más respeto y evitamos comprar o consumir alimentos que contengan la palabra escrita en la etiqueta alimentaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir el consumo de azúcar libre al menos un 10%, es decir, el azúcar añadido en los alimentos o presente de forma natural en la miel, jarabe y zumos de fruta. Incluso si se reduce por debajo del 5% de la ingesta calórica produciría beneficios añadidos para la salud.

Tomando como ejemplo un adulto que consuma 2.000 kcal debería reducir la ingesta de azúcar a menos de 50 gr diarios y si consumiera menos de 25 gr diarios (6 terrones de 4 g) todavía mejor.

Se debe tener en cuenta que esta recomendación no se aplica a los azúcares intrínsecos o azúcares simples presentes de forma natural en los alimentos, como la fruta fresca, la verdura o la leche. Sin embrago, evitar consumir la cantidad límite recomendada por la OMS no es una tarea fácil ya que muchos productos que compramos contienen azúcares libres o añadidos.

¿Qué son los edulcorantes?

La industria alimentaria ha creado los edulcorantes, una alternativa al azúcar que se usan para crear el mismo nivel de dulzor sin apenas aportar calorías y evitando el consumo abusivo de azúcar. Además, estos sustitutivos naturales o sintéticos del azúcar, resultan más económicos para la industria ya que son más baratos de producir y, además, poseen mayor poder endulzante. Comparado con la sacarosa o azúcar de mesa, endulzan de 30 hasta 300 veces más, por ello, se necesitan pequeñas cantidades para crear el mismo sabor dulce.
En nuestra sociedad, el uso de edulcorantes para endulzar la comida es cada vez más común. Su objetivo es mantener la palatabilidad de la dieta, remplazando el azúcar de los alimentos que consumimos, pero reduciendo su aporte calórico.

¿Suponen un riesgo para la salud?

Hasta hoy, los estudios realizados han demostrado que los edulcorantes artificiales que consumimos son seguros para la salud y han sido aprobados por las organizaciones que regulan lo que consumimos, la FDA en EEUU y la EFSA en la Unión Europea. Sin embargo, sigue habiendo controversia sobre sus posibles riesgos o beneficios, sobre todo a nivel metabólico. Los últimos estudios muestran que los edulcorantes artificiales no son metabólicamente inactivos, es decir que pueden modificar la regulación hormonal y la microbiota intestinal.
La realidad es que el consumo de edulcorantes crece cada día lo que hace que sea cada vez más necesario determinar las cantidades ingeridas y controlar su consumo sobre la población para evitar que se sobrepase la cantidad de ingesta diaria recomendada.

Tipos de edulcorantes

Todos los edulcorantes artificiales autorizados que encontramos en el mercado están clasificados como aditivos alimentarios y en la etiqueta alimentaria los encontramos con su correspondiente número E. Algunos se pueden encontrar de forma natural en alimentos.

El sorbitol (E420)

Se utiliza mucho para crear productos light o “sin azúcar” ya que aportan menos calorías que el azúcar o sacarosa. Además, no causa caries y tiene una acción anticariogénica, por lo que se convierte en un aditivo ideal para chicles, pasta dental y medicamentos. Por contra, cuando lo consumimos, una parte fermenta en el intestino y en el colon, produciendo molestias digestivas. Por ello, si su consumo supera en una dosis (0,17 g/kg peso en mujeres y 0,24 g/kg en hombres) tiene un efecto laxante y produce diarreas. Como dato curioso, también encontramos este azúcar de forma natural y en abundancia en algunas frutas (peras, ciruelas, melocotón, albaricoque). Otro polialcohol que se obtiene a partir de la celulosa o azúcar del abedul es el xilitol.

La sacarina (E954)

Endulza 300 veces más que el azúcar y el ciclamato (E952) 40 veces más. Se suelen encontrar combinados en los alimentos ya que la sacarina, al tener un regusto amargo, si se mezcla con el ciclamato se logra un sabor organolépticamente más agradable. No aportan calorías ya que no se metabolizan y se eliminan por la orina. Suelen utilizarse para cocinar y los encontramos en la elaboración de chicles, refrescos sin azúcar, alimentos light, yogures sin azúcar, bollería sin azúcar…

El acesulfamo K (E950)

Endulza 200 veces más que el azúcar, pero deja un regusto metálico en la boca por lo que se suele combinar con otros edulcorantes como el aspartamo y sucralosa. Tampoco se metaboliza y se elimina por orina. Su ventaja principal es que soporta el calor y por este motivo se utiliza en productos horneados como galletas o bollería

La sucralosa (E955)

Endulza 600 veces más que el azúcar, resiste altas temperaturas y, junto con el acesulfamo K, aumenta el dulzor.

La estevia

La estevia que se comercializa y conocemos como edulcorante natural, no es la planta ni sus hojas secas, se trata de una mezcla de diferentes edulcorantes, entre los que se encuentra el glucósido de estibio (E960). Su principal ventaja es que endulza como el azúcar sin apenas aporte calórico. Además, tampoco está relacionado con la aparición de caries a diferencia del azúcar.

hojas de estevia, edulcorantes en pastillas y en polvo

El aspartamo

Como mención especial nombraremos al aspartamo (E951) por ser probablemente el edulcorante más perseguido mediáticamente en los últimos años. El aspartamo endulza 200 veces más que el azúcar, no aporta calorías y se utiliza mucho en los refrescos sin azúcar. Está compuesto por dos aminoácidos (fenilalanina y ácido aspártico) también presentes en la comida de forma natural, principalmente en los alimentos ricos en proteínas, tanto de origen animal, como de origen vegetal. Estos aminoácidos no son perjudiciales para la salud y no suponen ningún riesgo en un consumo normal. Sin embargo, sí que afecta a las personas que padecen una enfermedad metabólica llamada fenilcetonuria, ya que no descomponen adecuadamente la fenialanina, acumulándose en el cuerpo y pudiendo llegar a provocar un daño cerebral. Por este motivo los alimentos con aspartamo incluyen en su etiqueta la advertencia: «fuente de fenilalanina».

En resumen, existe un nuevo patrón de consumo que se caracteriza por una ingesta elevada de productos o alimentos procesados con alguna modificación en el contenido en grasa o azúcares. Este modelo de alimentación se aleja del tradicional basado en una dieta mediterránea que destaca por la gran variedad de alimentos naturales y saludables. Por ello debemos acostumbrar a nuestro paladar al sabor natural propio de los alimentos y a sus distintos sabores sin necesidad de añadir aditivos.

 

Lo que debes saber…

  • Los edulcorantes artificiales o sintéticos resultan económicos para la industria ya que son más baratos de producir y además poseen un mayor poder endulzante.
  • Hasta hoy, los estudios realizados han demostrado que los edulcorantes artificiales que consumimos son seguros y están aprobados por las organizaciones reguladoras competentes.
  • Actualmente, los edulcorantes artificiales más consumidos son el aspartamo, la sacarina, la sucralosa, la estevia, los polialcoholes (xilitol, sorbitol), el acesulfamo potásico, ciclamato.

 

Deborah Blasco
Enfermera especialista en Nutrición
Enfermera consultora de Advance Medical

2019-09-27T09:07:45+02:0021 agosto, 2019|

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