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Cáncer de mama, ¿ellos también?

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El cáncer de mama es, sin duda, el más frecuente (30%) de los tumores que afectan a la mujer. Sin embargo, es raro en el varón y no constituye más allá del 1% del total de los tumores mamarios diagnosticados (el 99%, pues, afectan a la mujer). Hasta aquí las grandes diferencias, ya que en todos los demás aspectos el cáncer mamario masculino se comporta de forma muy similar al femenino.
 

LO QUE DEBES SABER

 

  • Poco frecuente: sólo afecta al 1% de los hombres, pero su incidencia va en aumento.
  • La edad: es el factor de riesgo más importante, afecta sobre todo entre los 60-70 años.
  • Diagnóstico precoz: como en la mujer, detectarlo a tiempo es clave para el tratamiento y posterior curación.

Ellos también pueden sufrirlo

Tradicionalmente, los hombres no han considerado nunca la posibilidad de que pudieran desarrollar un cáncer mamario, con lo cual nunca se han autoexplorado, ni han tenido en cuenta los signos de alarma (que luego comentaremos) y, por lo tanto, nunca han consultado con el médico este tema.
 
Todo esto ha cambiado y por ello su incidencia, pese a ser baja (0.8 nuevos casos por cada 100.000 habitantes/año), no ha parado de aumentar en los últimos 15-20 años, mucho más rápidamente que en el caso del cáncer mamario femenino, probablemente por una mayor concienciación de los varones, que entienden ahora los síntomas y los comunican y seguramente por ello se produce un considerable aumento de los diagnósticos precoces. Aun así, se estima que en el varón el diagnóstico de cáncer mamario se retrasa hasta 18 meses desde la aparición de los primeros síntomas.

Factores de riesgo

Existen unos factores de riesgo incuestionables de padecer cáncer de mama, que en el caso del varón presentan algunas peculiaridades específicas en razón del sexo:
 

  • Envejecimiento: es el factor de riesgo más importante, pues la incidencia aumenta considerablemente con la edad. No obstante, afecta a varones algo mayores que en el caso las mujeres, entre los 60 y 70 años.
  • Niveles elevados de estrógenos: estos suceden por sobrepeso, exposición excesiva a estrógenos ambientales (DDT, consumo de carnes tratadas con hormonas para engorde el ganado), abusos de alcohol o drogas como la marihuana, y enfermedades hepáticas severas.
  • Exposición a radiaciones en el tórax, sobre todo en el periodo de la pubertad.
  • Síndrome de Klinefelter (patrón cromosómico 47 XXY), que tiene una incidencia de 1 caso por cada 100 varones nacidos, posee niveles altos de estrógenos y además suele cursar con ginecomastia (aumento del tamaño de las mamas).
  • Herencia genética: vinculada a anomalías en algunos genes como los BRCA1 y BRCA2, que aumentan en los varones que los heredan el riesgo de cáncer mamario. Si se detectan obligan a revisar a los varones de la familia, que asimismo los pueden haber heredado.

Síntomas

En cuanto a la clínica, es decir, los síntomas y signos de alarma del cáncer mamario, hay que destacar los siguientes hallazgos a la autoexploración, confirmados después por el experto:
 

  • Aparición de bultos en la mama.
  • Dolor inmotivado en el pezón.
  • Pezón invertido.
  • Secreciones por el pezón.
  • Lesiones ulcerosas en el pezón o en la areola.
  • Aparición de bultos en la axila.

Diagnóstico

Es fundamental llegar a un diagnóstico certero lo más precoz posible, pues es la clave para el tratamiento y la correcta curación del mismo. Este se realiza habitualmente mediante:
 

  • Mamografía.
  • Ecografía.
  • Citología de secreciones del pezón.
  • Biopsia, mediante punción con aguja fina (citología), con aguja gruesa (estereotáxica), incisión parcial tumoral o excisión total, ambas a cielo abierto.

El estudio anatomo-patológico de las muestras obtenidas mediante biopsia, nos muestra una serie de hallazgos, fundamentales para el tratamiento y el pronóstico de la enfermedad:
 

  • Tamaño tumoral. A más grande, peor pronóstico en principio.
  • El tipo de tumor, que en el caso del varón es casi siempre el carcinoma ductal.
  • Grado de agresividad tumoral.
  • Si afecta a estructuras vecinas como la piel, músculos o costillas adyacentes.
  • Afectación de los ganglios linfáticos locales o axilares.
  • Concentración de receptores hormonales estrogénicos del tumor. Cuantos más existen, mejor pronóstico inicialmente.
  • Concentración de receptores para las proteínas HER2. Cuanto mayor es, más agresivo es el tumor.

El diagnóstico se completa mediante un estudio de extensión tumoral, que nos indica si el tumor ha desbordado la mama y se ha extendido a otros lugares del organismo. Para ello se emplean pruebas como son la radiografía del tórax, la gammagrafía ósea, la tomografía computarizada (TC), la resonancia nuclear magnética (RNM) o la PET (tomografía por emisión de positrones).

Tratamiento

El tratamiento inicial del cáncer de mama en el varón sigue, como ya hemos dicho al principio, los mismos protocolos y emplea las mismas técnicas que en el caso de la mujer:
 

  • Cirugía: es el tratamiento de elección. En el varón suele realizarse una mastectomía radical y raramente cirugías parciales de la mama. Se realiza a la vez una exéresis de ganglios linfáticos locales. Si estos están afectados por tumor, se extirpan también total o parcialmente los ganglios axilares del mismo lado.

Los tratamientos complementarios de la cirugía más habituales son:
 

  • Radioterapia: local o axilar, se usa como complemento en los casos de tumores grandes, con márgenes de resección positivos o con afectación vascular o linfática.
  • Hormonoterapia: se trata de un tratamiento complementario antiestrogénico, que actúa sobre los receptores hormonales de las células tumorales, frenando su desarrollo. Son fármacos habituales el tamoxifeno y los inhibidores de la aromatasa (anastrozol o letrozol). En el varón cursan lógicamente con pérdida del apetito sexual, sofocos, aumento de peso y disfunción sexual.
  • Quimioterapia: se emplea en los casos de tumores de gran malignidad, metastásicos,  con receptores hormonales negativos o HER2 positivos. Asimismo en los casos de enfermedad recurrente, a pesar de la hormonoterapia. Se emplea fármacos asociados (ACT, CMF, CEF, FAC) o bien individuales (capecitabina, gemcitabina, vinorelbina).
  • Terapias dirigidas: como la terapia dirigida al sistema inmunitario (trastuzamab), que marca las células tumorales y que es útil en los casos de tumores con receptores de proteínas HER2. Existe también una terapia dirigida antiangiogénica (bevacizumab) dirigida contra los vasos sanguíneos neoformados que alimentan al tumor mamario.

Pronóstico

El índice de curaciones global, similar al femenino llega en España al 60%, porcentaje que llega hasta el 90% en los casos de diagnóstico precoz, de tumores poco evolucionados y no diseminados.
 

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