4 Min de lectura | La valoración funcional y cognitiva de un paciente en edad geriátrica debe realizarse mediante la valoración de escalas estandarizadas,. La escala más utilizada hoy es el “Índice de Barthel”.

Escalas y pruebas más utilizadas

  • La escala más utilizada hoy es el “Índice de Barthel”. Con él valoramos la funcionalidad de nuestro paciente en las actividades básicas de la vida diaria (ABVD). Pero una escala no debe sustituir al juicio y la evaluación clínica. Cualquier profesional sanitario (o incluso no sanitario) puede realizar las escalas mencionadas, siempre y cuando cuente con la adecuada formación y familiaridad con ellas.
  • Las pruebas “de ejecución” más empleadas son el “Test de Marcha” y el de “levántese y ande”. Aunque son pruebas sencillas y valoran áreas concretas como la marcha, el equilibrio, la movilidad, tienen buena relación con las medidas que valoran las ABVD.
  • Las pruebas rápidas para el cribado del deterioro cognitivo son el Cuestionario de Pfeiffer y el Test de Isaac. Pero para valorar más profundamente la función cognitiva, se emplea el Miniexamen Cognoscitivo de Lobo (MEC), también conocido por Mini-mental Test.

El estado funcional de una persona mayor es el mejor indicador global y, su alteración, puede ser debida a alteraciones en otras áreas (mental, física, social, etc.). Además, tiene valor pronóstico de cara a sufrir patologías y frente al deterioro progresivo, la discapacidad y la futura dependencia.

En su valoración estructurada se distinguen las ABVD, las AIVD y las pruebas de ejecución o desempeño.

Valoración funcional de las actividades básicas de la vida diaria

Las ABVD valoran el autocuidado y las necesidades básicas para que el paciente pueda mantenerse autónomo en su medio inmediato, es decir, su domicilio (comer, desplazarse, asearse, vestirse, contener esfínteres).

Índice de Barthel

Es la escala más empleada para valorar las ABVD, más aún en pacientes domiciliarios o con deterioros más avanzados, para valorar el grado de minusvalía, dependencia, discapacidad, etc.

Esto se debe a que reúne unas características adecuadas y prácticas:

  • Rango alto y discriminante, tanto de funciones (diferentes aspectos de movilidad, de autocuidado, de continencia, etc.) como en sus posibilidades de respuesta.
  • Puntuación de 0 a 100 puntos, puntuando las actividades con 0, 5, 10 o 15 puntos, con categorización del resultado en diferentes grados de dependencia.
  • Extenso uso y experiencia en diferentes situaciones, adecuado grado de validación, y potencial predictivo y de control y monitorización de la situación de la persona.

Valoración funcional de las actividades instrumentales de la vida diaria

Las AIVD, que requieren más destreza y habilidad, valoran actividades necesarias para mantener la independencia en el hogar y poder permanecer autónomamente en la comunidad Son las que primero se deterioran.

Índice de lawton y brody

Es la escala de valoración de las AIVD más empleada en nuestro medio. Valora tres funciones con probable peor puntuación en hombres mayores, tradicionalmente asignadas hace años a mujeres: preparar la comida, cuidar de la casa y lavar la ropa; por ello, suele emplearse una variante de la escala donde no se valoran estas tres funciones en hombres.  Es sencilla de cumplimentar y no requiere mucho entrenamiento.

Las láminas de la COOP-WONCA

Son una herramienta de valoración multidimensional, pero focalizadas fundamentalmente en la funcionalidad y calidad de vida. Consta de seis láminas:

  • Forma física,
  • Sentimientos,
  • Actividades cotidianas,
  • Actividades sociales,
  • Cambio en el estado de salud, salud global,
  • Dolor

Hay cinco posibilidades de respuesta, referidas a la situación en las últimas dos semanas. Sencilla, de fácil comprensión y menor sesgo de la situación cultural de la persona.

Pruebas de ejecución

Se les pide que realicen una serie de actividades relacionadas con la movilidad, la marcha o el equilibrio. Sus resultados se relacionan con los de las escalas que valoran las AIVD. Las dos más empleadas son:

  • Prueba de Velocidad de la Marcha, presenta buenos índices de fiabilidad y buena relación con otras pruebas de balance y movilidad.
  • Test de Levántese y Ande.

Pruebas y escalas de valoración cognitiva y funcional

Valoración cognitiva

El Cuestionario de Pfeiffer

Es sencillo y útil como primer acercamiento rápido o de cribado, y con otro de mayor con mayor capacidad diagnóstica como el “MEC de Lobo”. Valora fundamentalmente la memoria y la orientación.

Test de evocación de Isaac o el Autocumplimentado Test del Informador (TIN).

Son más específicos, orientados al cribado de la demencia.

Set-test de Isaac

Se considera un test de fluidez verbal, es muy sencillo y de poco tiempo de duración. Ofrece buenos valores diagnósticos (sensibilidad para diagnosticar el deterioro cognitivo del 79%) y es útil en caso de pacientes analfabetos o con déficits sensoriales.

Mini-examen cognoscitivo (MEC) de Lobo

Es la versión adaptada y validada al español del Mini-examen del Estado Mental (MMSE) de Folstein. Consta de 30 ítems, agrupados en 11 secciones, y se tarda unos 10 minutos en cumplimentar.
El MEC valora un amplio rango de aspectos cognitivos, con una estructura bien organizada y componentes bien definidos. Presenta limitación en los pacientes con trastornos de la comunicación o déficits sensoriales.

Si se desea explorar un área en mayor profundidad, es conveniente emplear más de una escala o prueba, ya que así aumentan la sensibilidad, la especificidad y el potencial diagnóstico.

El geriatra, el médico de familia, el neurólogo y el psiquiatra deberán valorar bien cuál utilizar en cada caso y como interpretar los resultados.

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Lo que debes saber…

  • La valoración funcional y cognitiva de un paciente en edad geriátrica debe realizarse mediante la valoración de escalas estandarizadas.
  • La escala más utilizada hoy es el “Índice de Barthel”. Con él valoramos la funcionalidad de nuestro paciente en las actividades básicas de la vida diaria (ABVD).
  • Pero una escala no debe sustituir al juicio y la evaluación clínica. Cualquier profesional sanitario (o incluso no sanitario) puede realizar las escalas mencionadas, siempre y cuando cuente con la adecuada formación y familiaridad con ellas.

 

Dr. Álvaro Rebollo

Especialista en Medicina de Familia de Teladoc Health