2 Min de lectura | LO QUE DEBES SABER…   Aunque preocupa a algunos padres, uno de cada tres niños tiene amigos imaginarios y ha de considerarse algo normal. No sólo no son alucinaciones patológicas sino que se considera que puede ayudar al desarrollo emocional […]

LO QUE DEBES SABER…

 

  • Aunque preocupa a algunos padres, uno de cada tres niños tiene amigos imaginarios y ha de considerarse algo normal.
  • No sólo no son alucinaciones patológicas sino que se considera que puede ayudar al desarrollo emocional del niño.
  • Si el amigo imaginario perdura más allá de los ocho años, si es utilizado para eludir responsabilidades y otro tipo de vínculos afectivos debería consultarse.

Efectos positivos

Evan Kidd, psicolingüista australiano de la Universidad La Trobe de Melbourne, realizó un estudio que concluía que los estudiantes universitarios que habían tenido un amigo ficticio en su niñez mostraban mayores habilidades comunicativas, mayor empatía y creatividad.

Aproximadamente uno de cada tres niños crean amigos invisibles y pueden ser niños con una mayor capacidad de expresar sentimientos, capaces de comprender las emociones de los demás y permitir relacionarse con el mundo exterior a través del juego y la fantasía. Amigos imaginariosDe esta manera los sentimientos, preocupaciones o miedos son expresados, no reprimidos, permitiendo un desarrollo emocional muy positivo para el niño. El por qué el amigo invisible ayuda a mejorar la empatía se basa en que el niño es capaz de asumir el rol de un personaje y ponerse en el lugar del otro.

Sabemos que este tipo de fantasías no son alucinaciones patológicas porque el niño es capaz de crearlas y controlarlas y tienen, afortunadamente, una fecha de caducidad. Por todo ello, no se debe ridiculizar al niño ni dejarlo en evidencia delante de familiares o amigos. Respetar sus emociones o fantasías favorece la autoestima del pequeño, sabiendo, siempre, donde está el límite.

Cuándo consultar con un especialista

A pesar de lo maravilloso que es tener un amigo imaginario hay que tener en cuenta las siguientes circunstancias en las que deberíamos consultar con el pediatra o un psicólogo infantil:

  • Los amigos imaginarios que duran más allá de los ocho años (hay casos excepcionales donde los amigos invisibles duran hasta la adolescencia)
  • Si mediantes los amigos imaginarios el niño elude responsabilidades, no asume la culpa de sus travesuras o se atribuye siempre a los amigos imaginarios lo que no ha hecho bien.
  • Si el amigo invisible dificulta los vínculos con iguales o con miembros de la familia.
  • Si prefiere estar con su amigo imaginario más que con otras personas.

Dra. Esther Martínez GarcíaEspecialista en Pediatría

Médico consultor de Advance Medical