El cabello constituye un elemento clave en la imagen física de una persona; por ello debemos cuidarlo y mantener un pelo sano, limpio y bonito. En los libros de dermatología y cosmética el cabello se estudia como uno de los anexos de la piel, junto con las uñas, las glándulas sebáceas y las sudoríparas, estructuras que se encuentran en la dermis y epidermis, y consiguen, con su funcionamiento correcto, mantener la salud y características de la piel sana.

El abc para cuidar el cabello

  1. Lavar el pelo con el champú y la frecuencia adecuados. Elegir formulaciones suaves. No utilizar un champú de tratamiento para uso frecuente, ni el gel de baño para el cuerpo.
  2. Acondicionar con productos más o menos complejos según la propensión al encrespamiento, la longitud del cabello y el tipo de actividad a realizar.
  3. Aplicarse con rigor los tratamientos anticaspa, antiseborrea y anticaída, según la prescripción del médico, o el consejo del farmacéutico y las normas de uso del fabricante. Y dejarlos o espaciarlos una vez superado el problema.
  4. Usar con mucha moderación los productos de acabado del peinado, ya que todos forman películas sobre el cabello y en exceso empeoran la apariencia. El uso de espumas y similares implica el lavado cada 48 horas como máximo para mantener un pelo sano.
  5. Aumentar la proporción de frutas y verduras frescas en la dieta y, si no es posible, o prevemos una temporada difícil, suplementar con un nutricosmético adecuado.

Productos para cuidar el pelo

Los productos de higiene

Se trata de los champús, que deben arrastrar la suciedad o restos de productos depositados sobre el cabello, con suavidad y sin agredir la cutícula. La bases espumantes de los champús son sustancias detergentes que han ido evolucionando en los últimos años hacia una gran tolerancia, de tal manera que pueden utilizarse a diario sobre cabellos normales. Cuando a las bases espumantes se les añaden sustancias específicas como piritionato de zinc, pirioctona olamina, disulfuro de selenio o algunas plantas medicinales (la ortiga para la grasa, la quinina para fortalecer el cabello…), nos encontramos frente a un champú de tratamiento dirigido a resolver algunas alteraciones frecuentes como la caspa y la grasa.

Productos de tratamiento capilar

A menudo los champús se complementan con la utilización de alguno de estos productos o tratamientos:

  • Lociones, ampollas o pulverizadores que se aplican antes o después de éste. En los tratamientos anticaída , las ampollas cogen todo el protagonismo y el champú queda relegado a un segundo plano.
  • Los acondicionadores que, aplicados y aclarados, o no, después del lavado, complementan la acción del champú aportando flexibilidad y brillo al cabello. Son productos tratantes del aspecto y tacto del cabello puesto que reparan la hebra capilar y la recubren de finísimas capas de sustancias que regeneran la cutícula y facilitan el desenredado, el secado y el peinado.
  • Existen multitud de sérums para aplicar en húmedo o seco, cremas suavizantes, mascarillas para reparaciones intensivas, aceites para las puntas… y no paran de aparecer en el mercado a fin de que cada uno encuentre el más idóneo.
  • Tratamientos de ejecución profesional como las permanentes, los alisados y los baños de queratina. En los dos primeros se produce una desnaturalización temporal del cabello, por lo que hay que ponerse en manos de un buen profesional que utilice productos de calidad. Conviene valorar precios y garantías antes de elegir.
  • Cosméticos capilares decorativos, clásicamente los tintes o baños de color, que dan color y enmascaran las canas aunque también podríamos incluir en este apartado todos los productos de acabado del peinado como las espumas, las lacas y las gominas más o menos fijadoras, que también resultan imprescindibles para muchos en la actualidad

Nutricosméticos capilares

Son productos que, en forma de comprimidos o cápsulas, aportan por vía interna las vitaminas y minerales necesarios para mantener un pelo sano. Estos productos son complementos alimenticios y, por tanto, se venden sin receta en farmacias. Conviene tomarlos cuando se perciba o prevea mayor debilidad capilar, que para muchas personas suele ser a finales de verano o principios de otoño. Suplen o complementan las deficiencias nutricionales derivadas del estilo de vida actual, que no siempre permite llevar una dieta equilibrada.

Estructura capilar del pelo

En la estructura de un pelo o cabello distinguimos:

  1. La parte externa o tallo que es la parte que peinamos y que está constituida por células muy ricas en queratina y dispuestas en forma de tejado de pizarra. Forman la llamada cutícula capilar que cuando está en buen estado se encuentra pegada sobre ella misma y muestra una superficie lisa. Los peinados y productos agresivos desestructuran la cutícula y esto se manifiesta con los conocidos y temidos: encrespamiento y puntas abiertas.
  2. La raíz se encuentra bajo la piel o el cuero cabelludo y consta del folículo pilosebáceo, que es el conjunto formado por una glándula sebácea y el folículo piloso o células dérmicas especiales (papila), que dan lugar al cabello. Cada folículo pilosebáceo se encuentra dentro de un “saco” que se abre a la superficie por un poro.

Cuestión de equilibrio

Como en muchas cosas en la vida, lo importante para mantener el cabello en buen estado, es el equilibrio. Las glándulas sebáceas deben segregar lo justo: ni poco ni demasiado. Una falta de grasa dará lugar a una piel y unos cabellos resecos que precisarán una hidratación y/o reengrasado continuos, mientras que si la grasa es excesiva el pelo y la piel mostraran un aspecto oleoso que habrá que eliminar con champús, que limpien de forma suave, sin provocar una respuesta rebote. Tanto la sequedad como la grasa excesiva pueden dar lugar a descamación del cuero cabelludo o caspa que se tendrá que tratar.

LO QUE DEBES SABER…

  • Huye de peinados y productos agresivos, ya que causan encrespamiento y puntas abiertas.
  • Elige champús suaves y acondicionador según tu tipo de pelo.
  • Modera el uso de productos de acabado de peinado (gominas, espumas, lacas…) que en exceso empeoran su calidad y apariencia.
  • Desde el punto de vista funcional el pelo y el cabello actúan como protección física de la piel frente a golpes, a la vez que contribuyen a mantener la temperatura corporal. Esta función termorreguladora es muy evidente en los animales cubiertos de pelo, mientras que en el hombre se ha perdido y por ello debe vestirse.