3 Min de lectura | Es una respuesta adaptativa y, generalmente, asintomática que se acompaña de un aumento en el tamaño ventricular izquierdo (aumento de la cavidad y del grosor de su pared).

Estos cambios pueden afectar tanto a la estructura como a la función del corazón. Podemos encontrarnos una ralentización en la frecuencia cardíaca (bradicardia), un ruido cardíaco anormal (soplo sistólico) o un aumento del tamaño cardíaco (cardiomegalia). En la mayoría de los casos los cambios asintomáticos se detectan en un reconocimiento médico rutinario o al hacer alguna prueba diagnóstica como un electrocardiograma o un ecocardiograma. Los cambios estructurales son menos frecuentes y relevantes en las mujeres que en los hombres (teniendo en cuenta la misma edad, tamaño corporal y nivel de entrenamiento).

Causas del corazón de atleta

Existen 2 causas atribuidas al corazón de atleta: la intensidad del ejercicio y la resistencia vascular.
El ejercicio regular intenso ocasiona un aumento del volumen de retorno, que sobrecarga al ventrículo izquierdo, lo que ocasiona una hipertrofia de sus paredes. Ello da lugar a un aumento del volumen sistólico máximo y del gasto cardíaco que contribuye a reducir la frecuencia cardíaca en reposo y a prolongar el tiempo de llenado cardíaco durante la diástole. La bradicardia disminuye la demanda miocárdica de oxígeno.

¿Cómo se detecta?

Debido a que estos cambios suelen ser asintomáticos, lo habitual es que se detecte por casualidad durante una exploración. Es por ello que, cuando se detecta, el especialista debe continuar indagando para descartar otras patologías que cursan con síntomas similares (miocardiopatía hipertrófica, cardiopatía isquémica o miocardiopatía dilatada). Así pues, es aconsejable complementar esa exploración con la realización de una ecocardiografía o examen dinámico que permite evaluar la función y anatomía del corazón y aporta información detallada de las cavidades cardíacas, las válvulas y su grosor.

1. Estudio cardíaco del deportista

El estudio cardíaco de un deportista entrenado abarca:

  • Una exploración física completa con medición de constantes: frecuencia cardíaca, tensión arterial, saturación de oxígeno y frecuencia respiratoria.
  • La realización de un electrocardiograma (ECG) que nos muestra diferentes valores relevantes: frecuencia cardíaca, morfología,  regularidad de ritmo entre los latidos…
  • Una ecocardiografía.
  • Puede ser necesaria la realización de una prueba de esfuerzo para estudiar posibles lesiones isquémicas

En un deportista entrenado el hallazgo más frecuente es la bradicardia sinusal o ritmo cardíaco de morfología normal, pero de ritmo ralentizado. Valores de frecuencia cardíaca por debajo de 40 latidos/minuto pueden asociarse a otras alteraciones eléctricas como arritmias sinusales. Otros hallazgos que podemos encontrar con relativa frecuencia en el deportista son los bloqueos uriculoventriculares o los bloqueos incompletos de la rama derecha cardíaca. En la mayoría de los casos, sin ninguna trascendencia clínica.

¿Si reducimos la actividad física, desaparece el problema?

Debemos mencionar que, normalmente, cuando el deportista abandona el hábito deportivo intenso, su ventrículo izquierdo vuelve a la normalidad. Sin embargo, cuando existe una miocardiopatía establecida, esta lesión es irreversible.

Puede ser necesaria la realización de otras pruebas complementarias como puede ser una prueba de esfuerzo en la que se monitoriza la frecuencia cardíaca y la tensión arterial ante el requerimiento de un ejercicio de intensidad variable a lo largo de la exploración. Permite identificar patología isquémica.

Como se ha mencionado, los cambios estructurales y la bradicardia secundarios al entrenamiento intenso suelen desaparecer con el desentrenamiento, aunque hasta el 20% de los deportistas de alto rendimiento conserva cierto aumento residual en su cavidad ventricular izquierda.

Lo que debes saber…

  • El síndrome del corazón de atleta se caracteriza, sobre todo, por una frecuencia cardíaca enlentecida y un ventrículo izquierdo aumentado de tamaño (por hipertrofia de su pared muscular.
  • Son cambios que se suelen detectar en el corazón de los deportistas sometidos de forma habitual y constante a una actividad deportiva de más de una hora y prácticamente a diario.
  • Los cambios estructurales y la bradicardia secundarios al entrenamiento intenso suelen desaparecer con el desentrenamiento

 

Dra. Anna García

Especialista en Medicina Deportiva

Médico consultor de Teladoc Health