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Alternativas al café

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Alternativas al café
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Alternativas al café

Si existe una bebida popular y que se toma casi a todas horas, esa es el café. Al despertar, en el descanso de media mañana, después de comer, a media tarde… y los hay que hasta por la noche se atreven con un café. Se toma caliente, frío, helado, solo, con leche, con bebidas vegetales, en batido y además forma parte de algunos postres. Así pues, ¿cómo prescindir de esta bebida tan consumida? Te proponemos otras alternativas al café.

LO QUE DEBES SABER…

 

  • El té tiene menos cafeína que el café y cualquier variedad es una opción para nuestros desayunos, tentempiés o finales de comida.
  • Terminar la comida con una infusión digestiva es una alternativa a la que podemos acostumbrarnos y que resulta más saludable.
  • Si no queremos renunciar al sabor del café podemos optar por las bebidas a base de extractos de cereales y achicoria.

 

ALTERNATIVAS AL CAFÉ

Por diferentes motivos: de salud, económicos, por moda y tendencias, etc. puede que nos interese o necesitemos prescindir del tan “socorrido” café, o que queramos reducir su consumo. Las posibilidades que se nos ofrecen dependen de la “función” que le otorguemos al café en nuestras vidas o en cada una de las ingestas en que lo tomemos. Veamos las mejores alternativas al café opciones y cómo podemos utilizarlas en función del momento o del objetivo.

Extractos de cereales y achicoria

Una opción común para sustituir al café, sobre todo en desayunos, son los extractos de cebada, malta de cebada o la raíz de achicoria. En ocasiones se utilizan estos ingredientes formando parte de productos elaborados a partir de una mezcla de ellos, pero también se pueden usar por separado. En cualquier caso, se obtiene una bebida más suave que el café y sin cafeína.

Tés

Tienen menos cafeína que los cafés y son una opción para dar variedad a nuestros desayunos, descansos o finales de comida. El más conocido es el té negro o inglés, pero cada vez consumimos más té verde y también encontramos el té rojo y el blanco.

Infusines

Similares a los tés, pero sin cafeína, las infusiones de rooibos, las manzanillas, los poleos, las infusiones de frutas y/o especias… pueden dar un toque especial e incluso exótico a nuestras sobremesas y salidas entre horas.

Leche y leches fermentadas

La leche no tiene por qué ir siempre acompañada de café, té o chocolate, ya que sola puede ser una buena opción tanto en desayunos como a media mañana o para finalizar una comida, o especialmente una cena. Otra posibilidad son las leches fermentadas, por supuesto el yogur bebible y también el kéfir.

Bebidas vegetales alternativas a la leche

En este caso nos tenemos que fijar en si llevan azúcares añadidos o no y en la cantidad, si los llevan, pues existen notables diferencias. Bebidas de almendra, avellana, coco, soja, arroz, avena… son una buena alternativa a tener en cuenta.

Frutas

Con la fruta sabemos que la mejor opción es tomarla en su forma natural, pero puestos a hacer bebida mejor triturar que hacer licuados o zumos, ya que triturado aprovechamos toda la pieza. Así pues, podemos elaborar batidos o granizados de muy buen sabor, apetecibles, refrescantes y coloridos.

LA FUNCIÓN QUE CUMPLE EL CAFÉ

Cada momento del día en que tomamos un café tiene unas características y circunstancias particulares y en función de ello encontraremos unas alternativas que nos irán mejor que otras en cada caso.

  • Cuando queremos despertarnos
    En este caso lo que buscamos es cafeína y es cierto que el café es una de las bebidas con mayor contenido en cafeína, exceptuando las bebidas estimulantes como las de cola o las energizantes. Pero podemos tender poco a poco a reducir nuestra dosis diaria de cafeína porque, aunque nos parezca mentira, es posible despertarse sin cafeína. Por otra parte, podemos escoger diferentes tipos de té que contienen cafeína pero en menor cantidad que el café, como el té negro, verde, rojo o blanco.
  • Cuando cumple una función social
    En realidad, algunas veces no tenemos ni sed, pero salimos a tomar algo con compañeros y amigos a media tarde o media mañana y parece que no haya más opción. Pero, ¿por qué no pensamos en otras? Hay miles de infusiones: un rooibos; una infusión de frutos rojos o de jengibre y limón, de manzana, clavo y canela… o las más socorridas que suelen tener en todas partes. ¿Otras opciones? Un agua con gas, o una tónica, aunque esta última suele llevar azúcar, un refresco light, o la mejor opción, un agua, sin más. De hecho, debería ser siempre nuestra bebida habitual y… ¿por qué no tomarla? ¡pongamos de moda el agua!
  • Cuando lo asociamos al final de una comida
    A veces parece que no hemos terminado de comer si no nos hemos tomado el café. Es cuestión de hábitos: si para nosotros el final de la comida es una fruta de postre esa sensación la tendremos con la fruta y sino con un yogur o con aquello con lo que hayamos establecido una rutina. Pero las rutinas se pueden cambiar. A veces cuesta, pero se puede. Si queremos buscar otra manera de finalizar nuestras comidas, además de “cambiar el chip” y asociar el postre al final de la comida, y no el café (si es que tenemos o adquirimos el hábito de tomar postre, fruta o yogur, preferentemente), tenemos otras opciones. Un vasito de leche caliente nos puede dar una sensación reconfortante tras la ingesta y ya estamos prescindiendo de la cafeína. Si el problema no es la cafeína, podemos tomarnos un té verde con menta, un té negro con limón… Se trata de diferentes opciones de terminar una comida con una bebida calentita. Las infusiones, y si son digestivas aún mejor (manzanilla, infusión de hinojo, infusión de menta, etc.) también son una alternativa.
  • Cuando queremos refrescarnos
    En algunas ocasiones tomamos el café con hielo con la intención de refrescarnos. Podemos optar, entonces, por cualquier otra bebida fría: los tés, las infusiones, los refrescos sin azúcar, el agua natural o con gas, etc. Otras opciones más elaboradas o festivas pueden ser los granizados, aunque debemos tener en cuenta que generalmente contienen mucho azúcar, o los smothies o batidos de leche o bebidas vegetales con fruta triturada que, servidos bien fresquitos, son una delicia. Leche con plátano y canela, bebida de almendras y fresones, bebida de soja y melocotón, o granizado de remolacha y naranja o remolacha y zanahoria, ¿por qué no?

UN DÍA SIN CAFÉ

  • Desayuno: acompañamos nuestro desayuno con un té negro con bebida de almendra sin azúcar.
  • Media mañana: amenizamos la paradita de media mañana con agua.
  • Comida: terminamos nuestra comida con una infusión de menta sin azúcar.
  • Media tarde: a media tarde nos refrescamos con un batido de remolacha, zanahoria y naranja.
  • Cena: acabamos el día con un vasito de leche calentito que nos reconforta.

 

 

 

Mercè Gonzalo
Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética

Nutricionista consultora de Advance Medical

 

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