La higiene íntima debe limpiar correctamente sin agredir y, al mismo tiempo, proteger de posibles agresiones externas como irritaciones o infecciones. Generalmente, los productos utilizados para el resto del cuerpo son adecuados para la higiene íntima pero, en algunos casos, pueden resultar excesivos.

¿Cómo es la flora vaginal?

La mucosa y la flora vaginal son distintas según la etapa de la vida:

  • El recién nacido mantiene las hormonas de la madre durante las primeras semanas por lo que su flora vaginal es parecida a la de la mujer adulta, incluso pueden llegar a tener flujo o pequeños sangrados parecidos a la menstruación.
  • Cuando las hormonas de la madre desaparecen, la flora de la niña antes de la pubertad está compuesta por las mismas bacterias de la piel o, incluso, bacterias intestinales que colonizan la vagina por proximidad.
  • Con la pubertad, el flujo vaginal aumenta hasta convertirse en el flujo normal de una mujer adulta, compuesto básicamente por la bacteria bacilo de Döderlein. Ésta produce el ácido láctico que disminuye el pH vaginal, que impide el recimiento de otras bacterias. Si el equilibrio entre bacilos de Döderlein y el resto de microorganismos se rompe, se favorecen las infecciones vaginales.

Las infecciones vaginales aparecen cuando se altera la flora vaginal. Esto ocurre cuando la flora normal de la vagina se ve destruida o alterada, como en los siguientes casos:

  • Los tratamientos antibióticos destruyen las bacterias vaginales aunque no los hongos. Esta situación favorece las candidiasis vaginales.
  • Los anticonceptivos alteran el estado hormonal de la mucosa vaginal y, por tanto, favorece también la aparición de infecciones fúngicas.
  • Enfermedades como la diabetes o las enfermedades inmunosupresoras cambian el pH vaginal favoreciendo las infecciones.
  • Las situaciones de estrés debilitan también el sistema inmunitario y, como consecuencia, pueden aparecer infecciones.

Para una correcta higiene diaria debe utilizarse un producto externo que respete el pH vaginal y no rompa el equilibrio de la flora normal. Una higiene demasiado obsesiva puede producir irritación y desequilibrar la flora local.

En la menopausia también se recomienda un producto suave, que no altere el pH vaginal y que no sea agresivo ya que la mujer está más sensible a posibles agresiones de la piel y la mucosa. El grosor de la mucosa vaginal disminuye por la falta de hormonas, pudiendo producir sequedad vaginal. Para ello, existen productos hidratantes específicos que pueden ser de gran ayuda.

  • Prendas holgadas: la fricción no es aconsejable para la zona vaginal. La utilización de prendas ajustadas crea un ambiente favorable al desarrollo de las infecciones.
  • La ropa interior, mejor de algodón para evitar la maceración de los tejidos no transpirables como la lycra. La utilización sistemática de salva slip favorece también las infecciones por su poca transpirabilidad.
  • Ojo a la humedad: las prendas interiores húmedas no son recomendables. Los bañadores o la ropa interior después de hacer debería cambiarse lo antes posible.

Higiene durante la menstruación

Hay momentos más delicados para la higiene íntima como son los días de la menstruación. Es importante cambiar las compresas o tampones con frecuencia y lavarse una o dos veces al día con un gel específico para higiene íntima.

El flujo menstrual tiene un pH alcalino que altera el equilibrio normal del flujo vaginal y favorece la aparición de infecciones. Las mujeres propensas a sufrir infecciones vaginales pueden utilizar prebióticos (en forma de gel) tras la menstruación para regenerar la flora vaginal normal con rapidez y tratar de evitar infecciones de repetición.

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Lo que debes saber…

  • Para una correcta higiene diaria debe utilizarse un producto externo que respete el pH vaginal y no rompa el equilibrio de la flora.
  • Una higiene demasiado obsesiva puede producir irritación y desequilibrar la flora local.
  • La menstruación es un momento delicado para la higiene íntima: es importante cambiar las compresas o tampones con frecuencia y lavarse dos veces al día con un gel específico.