4 Min de lectura | Las enfermedades autoinmunes se producen cuando el organismo se ataca a sí mismo. Existen muchos tipos de enfermedades autoinmunes, cada una con un tratamiento específico.

Las enfermedades autoinmunes son aquellas enfermedades que se producen cuando nuestro sistema inmunitario ataca moléculas y células sanas del propio cuerpo por error, del mismo modo que atacaría a otros antígenos para defendernos de enfermedades.

Existen muchas enfermedades autoinmunes de gran complejidad y diversidad. Por ello, vamos a diferenciarlas entre las que atacan a un solo órgano o las que atacan a diversas zonas, que se conocen como enfermedades autoinmunes sistémicas.

Enfermedades autoinmunes que atacan a un solo órgano

Sistema Nervioso: Esclerosis Múltiple

La inflamación y destrucción de la mielina (la envoltura de las neuronas) lesiona las vías por las que se transmiten las órdenes del sistema nervioso central, causando discapacidad transitoria o progresiva en el habla, la vista, la marcha, la capacidad de orinar… y produciéndose así la esclerosis múltiple.

Páncreas: Diabetes Tipo I

Nuestros propios linfocitos destruyen las células β del páncreas, disminuyendo la insulina que éstas producen, hasta eliminarla por completo.

Hace imprescindible para la vida la administración inyectada de insulina. La diabetes tipo 2 tiene otras causas y diferentes características.

Piel: vitíligo

Producimos anticuerpos que destruyen nuestros melanocitos, causando la pérdida de pigmento característica en la región de piel afectada por eso se produce vitíligo

Enfermedades autoinmunes sistémicas

En las enfermedades sistémicas nuestros anticuerpos se unen a moléculas presentes en muchas partes del cuerpo, por ejemplo:

Lupus eritematoso sistémico

El Lupus eritematoso sistémico ataca al propio ADN, a las plaquetas… causando daños de diversa índole en muchos órganos (piel, articulaciones, riñones, corazón, pulmones, etc).

Artritis reumatoide

El tejido conjuntivo en la artritis reumatoide puede afectar a múltiples articulaciones y, en algunos casos, atacar además a pulmones, corazón, ojos…

 

¿Por qué se producen las enfermedades autoinmunes?

La inmunidad específica, la que lucha contra antígenos concretos que nuestro cuerpo reconoce como extraños y peligrosos, se basa en gran medida en dos tipos de leucocitos o glóbulos blancos, llamados linfocitos T y linfocitos B:

  • Linfocitos T: ayudan a otras células del sistema inmune y atacan y destruyen directamente las células infectadas o defectuosas.
  • Linfocitos B: son los que crean los anticuerpos (inmunoglobulinas, como las famosas IgM o IgG), atacando específicamente a antígenos concretos y/o manteniendo la memoria inmunológica contra ellos.

Para que los linfocitos T o los anticuerpos (inmunoglobulinas) ataquen nuestro propio cuerpo tienen que darse una serie de errores.

Estos pueden ocurrir en su proceso de maduración, donde solo deberían sobrevivir aquellos en los que se ha asegurado, de múltiples maneras, que no nos atacan porque tienen autotolerancia, pero debido a estos fallos, no se eliminarían los defectuosos linfocitos autorreactivos.

También pueden equivocarse las células presentadoras de antígenos, y presentarles como ajeno lo propio, porque se le parezca mucho a nivel molecular.

Para que esto ocurra, normalmente se han de encadenar varios condicionantes y precipitantes, como tener predisposición genética y sufrir un factor desencadenante ambiental, como puede ser una infección viral, estrés, toxinas, etc.

¿Cómo se detectan?

Depende de la enfermedad, los síntomas o signos que se pueden presentar son muy variados, algunos muy ambiguos y otros muy específicos.

Siempre, ante la aparición de un nuevo síntoma, o ante cualquier cambio o empeoramiento, debemos consultar con nuestro médico de familia habitual. Nos orientará y explicará qué nos ocurre, o, si fuese necesario, iniciará los estudios pertinentes o derivará al especialista más adecuado (reumatólogo, internista, nefrólogo, dermatólogo, neurólogo…).

Lo que hay que hacer en cada caso se adaptará al diagnóstico diferencial de nuestro síntoma o signo, pudiendo ser necesaria solo una exploración física o una analítica sanguínea rutinaria, hasta una biopsia, resonancia magnética, o pruebas complejas muy específicas en unidades especializadas.

¿Existe tratamiento para las enfermedades autoinmunes?

Debido a la gran diversidad de enfermedades el abordaje es también muy diferente entre ellas.

Algunas desaparecen por sí mismas, mientras que otras, por ejemplo, cuando un órgano deja de hacer su función, requieren de tratamiento crónico que aporte la hormona que ya no se puede producir adecuadamente: como sucede con la insulina en la diabetes mellitus tipo 1 o la hormona tiroidea en la tiroiditis de Hashimoto.

Muchas veces se intenta reducir la inflamación durante los brotes o de forma crónica, mediante corticoides u otros agentes inmunosupresores, como el metotrexato, sulfasalazina, azatioprina u otros fármacos.

Y cada vez son más los tratamientos con fármacos biológicos inmunomoduladores, que en general tratan de disminuir la respuesta inmune de la forma más dirigida y eficaz posible.

Las técnicas más avanzadas para modificar y controlar el sistema inmune se vislumbran como el horizonte de la medicina. Ofreciendo la llave al control, no solo de las patologías autoinmunes, si no del resto de los retos más importantes de las ciencias de la salud, como las enfermedades infecciosas, el cáncer o los trasplantes.

Lo que debes saber…

  • Las enfermedades autoinmunes son aquellas enfermedades debidas a que nuestro sistema inmunitario ataca moléculas y células sanas del propio cuerpo por error.
  • Los síntomas o signos que se pueden presentar son muy variados, algunos muy ambiguos y otros muy específicos.
  • Lo que hay que hacer en cada caso se adaptará al diagnóstico diferencial de nuestro síntoma o signo, pudiendo ser necesaria solo una exploración física o una analítica, hasta una biopsia, resonancia magnética, o pruebas complejas muy específicas en unidades especializadas.

 

No sabemos que enfermedades podemos llegar a desarrollar con los años, por eso es muy importante contar con un Seguro de Salud MAPFRE desde que somos jóvenes. ¡Así estaremos protegidos ante cualquier enfermedad y conseguiremos un diagnóstico precoz!

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Dra. Elvira Couto Jaime
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Médico colaborador de Teladoc Health