Nutrición | Conceptos básicos |

Alimentos grupos de población

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Las necesidades energéticas varían en cada etapa de la vida, desde los mayores requerimientos en la etapa de crecimiento hasta llegar a la vejez, donde el gasto energético disminuye, es decir, que se gasta menos energía. Por ello, para cubrir los requerimientos nutricionales en cada etapa se debe equilibrar la ingesta energética sin caer en el error de eliminar ciertos alimentos sin causa justificada.

 

La niñez es una etapa de la vida donde se aprenden los hábitos alimentarios. Por este motivo, el comportamiento alimentario familiar debe transmitir mensajes de salud y promover una alimentación variada y equilibrada. En estas edades aumentan las necesidades energéticas pero no por ello hemos de sobrealimentar a nuestros hijos. Los últimos estudios publicados indican que incrementan las cifras de sobrepeso y obesidad infantil, por lo tanto se debe desmitificar la creencia de que “el niño todo lo quema y puede comer grandes cantidades de alimento sin engordar”. Por esta razón se debe motivar al niño a consumir una gran variedad de alimentos y elegir los más saludables.

 

El embarazo es una etapa de la mujer donde la alimentación cobra una especial atención ya que varían los requerimientos nutricionales. A partir del cuarto mes de embarazo aumentan las necesidades energéticas pero esto tampoco debe justificar los desequilibrios en las ingestas diarias. Mantener una alimentación variada y equilibrada es la mejor garantía para cubrir todas las necesidades de la madre y el hijo y prevenir posibles consecuencias. Hoy en día pierde fuerza el falso mito de “comer por dos durante el embarazo”.

 

La vejez es una etapa de la vida donde el propio envejecimiento natural del organismo provoca unos cambios fisiológicos y algunas enfermedades son más frecuentes. Existe una pérdida de calcio, proteínas y agua, menor capacidad física y un aumento de la grasa corporal. Todas estas características conllevan a un mayor riesgo de padecer enfermedades como diabetes, hipertensión, obesidad, hipercolesterolemia, problemas de riñón,… Por todo ello, realizar una restricción energética injustificada puede acarrear un riesgo para la salud del anciano ya que puede derivar a una malnutrición. Tampoco se debe eliminar ciertos alimentos, como la sal, si no existe un problema real de salud ya que puede provocar aversión hacia la alimentación. En la vejez pueden existir problemas de masticación o de deglución, a los que tendremos que prestar atención para no eliminar los alimentos, sino para darlos en forma de puré o con espesantes.

 

 
Dr. José Félix Meco

Especialista en Medicina Interna

Medico consultor de Advance Medical
 
Deborah Blasco

Enfermera especialista en Nutrición

Enfermera consultora de Advance Medical
 

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