En nuestro organismo el agua está distribuida en diferentes compartimentos, en el plasma (que forma parte de la sangre) y dentro y fuera de las células. Cuando el equilibrio entre el agua que está dentro y fuera de esas células se rompe, aumenta la cantidad de agua extracelular y es cuando se produce la retención de líquidos, formándose los edemas.

Los edemas son zonas donde se ha producido un incremento del agua extracelular. Se pueden sufrir edemas locales o en todo el organismo (menos común). Los tobillos, párpados o las muñecas son las zonas más comúnmente afectadas La zona edematosa se observa hinchada o abultada, la piel está estirada y a menudo más brillante. Si presionamos con el dedo podemos observar cómo queda marcada la huella sobre la piel y va desapareciendo progresivamente.

Causas de la retención de líquidos

Existen diversas causas que pueden provocar retención de líquidos en el organismo:

  • Malos hábitos de alimentación
  • Hidratación insuficiente
  • Sedentarismo
  • Problemas cardiovasculares
  • Afectación renal o hepática
  • Alteraciones de la tiroides
  • Problemas oncológicos
  • Cambios hormonales (ovulación y embarazo)

También puede estar ocasionada, más que por el problema de salud en sí, por el tratamiento farmacológico asociado a diferentes dolencias.

La doctora Garcelán te explica en esté vídeo las causas de la retención de líquidos.

5 Consejos para evitar la retención de líquidos

En función de cual sea la causa originaria de la retención de líquidos, se considera correcto a nivel dietético realizar una adecuada ingesta hídrica y una alimentación rica en vegetales y pobre en sodio.

1. Realizar una ingesta suficiente de líquidos

Fundamentalmente agua, aunque también se pueden tomar caldos o infusiones, de hecho, hay bebidas que hidratan tanto como el agua. Contrariamente a lo que piensan algunas personas, el hecho de beber más agua no va a ocasionar mayor formación de edemas, sino que es necesario hidratarse correctamente para mantener un buen equilibrio hídrico. Sólo se limitará la ingesta de líquidos cuando exista un motivo y prescripción médica para ello.

2. Evitar los alimentos ricos en sodio

Ya que si se consumen en grandes cantidades favorecerán una mayor retención de agua. Los alimentos más ricos en sodio son las conservas, los embutidos, los quesos curados, los encurtidos y aceitunas, los precocinados, los productos de aperitivo salados, como galletitas, patatas fritas, frutos secos salados, etc.

3. Seguir una alimentación variada

Rica en productos frescos de origen vegetal (son más ricos en potasio). Este mineral contribuye a la regulación hídrica y favorecerá la diuresis en caso de retención de líquidos. Los alimentos más ricos en este electrolito son las verduras de hoja verde como espinacas y col rizada, frutas como la uva, las naranjas, los frutos rojos… y vegetales de raíz o tubérculos como las zanahorias y las patatas.

4. Evitar el sobrepeso y el sedentarismo

Para favorecer la circulación sanguínea y minimizar la retención de líquidos. Se aconseja llevar una vida activa, realizar desplazamientos andando y practicar actividades que comporten movimiento corporal como nadar, bailar, caminar, correr, patinar… Todo ello, además, contribuirá a evitar problemas de exceso de peso corporal.

5. Productos diuréticos con supervisión médica

El tratamiento farmacológico o el uso de productos diuréticos, como la cola de caballo, deben estar supervisado por un médico ya que pueden provocar náuseas, vómitos, cefalea, dolores musculares, hipotensión, arritmias, aumento del ácido úrico… Debemos huir de dietas diuréticas o depurativas que se basen en una importante restricción de alimentos.

Lo que debes saber…

  • La retención de líquidos es un desequilibrio entre la cantidad de agua que se encuentra dentro de las células y fuera de ellas.
  • Las causas de la retención de líquidos pueden ser bien diversas, desde cambios hormonales hasta problemas renales, el tratamiento con determinados fármacos, o el sedentarismo y los malos hábitos alimentarios.
  • El tratamiento dietético consiste en asegurar una hidratación suficiente y una alimentación rica en productos vegetales y pobre en alimentos procesados y salados.

Mercè Gonzalo
Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética
Nutricionista consultora de Advance Medical