5 Min de lectura | Es importante tener en cuenta diferentes factores a la hora de interpretar el polémico sistema de clasificación de alimentos Nutriscore. Con ciertas claves, podrás optar siempre por la opción más sana en tu supermercado para llevar a cabo una dieta equilibrada y saludable.

Se trata de un sistema de clasificación de los productos alimentarios en función de si son más o menos saludables, por lo que es determinante como herramienta de decisión a la hora de adquirir cualquier alimento procesado en un supermercado.

La implantación del etiquetado frontal NutriScore de forma oficial ha sido una decisión voluntaria en España en 2021 (y obligatoria en la UE a partir de 2022). Ha sido uno de los temas más controvertidos que afecta a la salud pública de todos los consumidores.

En esta controversia también influye la formulación del algoritmo que determina qué productos son más saludables que otros, ya que en ella ha participado de forma directa la industria alimentaria por lo que existen conflictos de interés en relación a su implantación. Por ello, es importante conocer en qué se basa su clasificación y en qué casos puede ser útil su aplicación:

¿En qué se basa la clasificación de NutriScore?

NutriScore es un sistema gradual que pretende identificar la calidad nutricional de los productos alimentarios con un código parecido a un semáforo con cinco colores y cinco letras (A/B/C/D/E), siendo A (color verde) un alimento considerado “sano” y E (rojo) un alimento muy insano.

  • Verde (A), muy saludable
  • Verde claro (B), saludable
  • Amarillo (C), ni bueno ni malo
  • Naranja (D), poco saludable
  • Rojo (E), no saludable

Nutriscore
Esta clasificación se realiza en función del porcentaje de calorías, grasas saturadas, azúcar, sal, fibra y proteínas que presentan los alimentos. La cuestión más discutida sobre este método de clasificación es si realmente es fiable la información que ofrece.

El algoritmo que llega a decidir en qué grado se sitúa cada producto se determina a partir de fórmulas matemáticas que tienen en cuenta la proporción de nutrientes del alimento concreto (cantidad de fibra, sal, grasas saturadas, azúcares, calorías, etc.).

Sin embargo, dichas fórmulas son totalmente desconocidas para el consumidor por lo que es difícil saber si el producto que tiene entre manos es realmente alto o bajo en azúcares, grasas, etc. Por ende, su decisión de compra se basará en el código de colores que da una información relativa pero no objetiva acerca de la salubridad del producto. De este modo, este sistema, en sus inicios, penalizó con la letra E al aceite de oliva virgen extra debido a su aporte en grasa saturada (14%) mientras que otorga una B a un refresco de cola light al no aportar grasa, azúcar ni sal.

Ante este dato, es normal que haya cierto revuelo acerca de su fiabilidad ya que, como bien sabemos, el aceite de oliva es considerado un alimento mucho más saludable que cualquier refresco light.

¿Cómo interpretar y aplicar el sistema NutriScore?

Uno de los inconvenientes de este etiquetado se presenta cuando queremos comparar productos de distintas categorías entre sí ya que, como hemos visto con el ejemplo del apartado anterior, no es una herramienta útil ni creada para este propósito.

Así pues, no nos proporcionará información objetiva si dudamos entre comprar un producto lácteo o un producto elaborado con cereales, por poner un ejemplo.

De hecho, este sistema ha sido creado a fin de:

  • Incitar a la industria alimentaria a mejorar sus productos.
  • Ver qué alimentos son más sanos dentro de una misma categoría (qué yogures son más sanos que otros, por ejemplo).
  • Determinar qué alimento es más saludable mediante la comparación entre diferentes marcas de ese tipo de alimento.

Por todo lo mencionado, el mensaje que hay que transmitir a la población general es que este sistema está hecho para comparar entre sí productos de la misma categoría; es decir, si nuestra intención es comprar cereales, nos dará una clasificación relativa en función del mismo grupo de alimentos (considerando unos cereales con categoría B más “saludables” que unos cereales con categoría E).

Correcciones y conclusiones

  • Debido a las incongruencias que ha presentado esta clasificación, se ha considerado que se deben excluir del sistema NutriScore aquellos productos que contengan solo un ingrediente por lo que dicho etiquetado no se implantará en alimentos frescos o con un solo ingrediente como el aceite, la leche, los huevos o la miel por ser intrínsecamente más saludables que cualquier otro producto ultra procesado.
  • Otro de sus errores es el enfoque basado en el reduccionismo nutricional (determinar la salubridad de un alimento sólo por su contenido en ciertos macronutrientes) que puede crear mucha confusión al consumidor.
  • Además, no tiene en cuenta que existen categorías de productos que se deberían evitar por su pésima formulación nutricional y por ser nocivos para nuestra salud per se como la bollería, el alcohol, o los productos ultra procesados en general. De hecho, lo útil sería una clasificación como la que aplica la Organización Panamericana de la Salud con el Sistema Nova, en la que los productos son clasificados en función de su grado de procesamiento. Así, cuando se trata de escoger alimentos más saludables es mejor optar precisamente por aquellos que NO necesitan etiquetado y que, por tanto, no se consideran procesados: frutas, verduras, hortalizas, carnes y pescado frescos, legumbres frescas, frutos secos, etc.
  • Por otra parte, está más que justificado que la reducción del consumo de alimentos insanos es clave para mejorar la salud de la población, por lo que un etiquetado nutricional intuitivo que permita al consumidor detectar si un alimento es sano o no junto con la regulación de la publicidad de alimentos ultraporcesados y una política que ajuste los precios de los alimentos más saludables (para que estén al alcance de todas las clases sociales) serían tres medidas que facilitarían este proceso.

Por último, no hay que olvidar que, aun conteniendo ciertos errores en su formulación, el sistema NutriScore es una herramienta que, bien aplicada, puede tener cierta utilidad y así lo demuestran algunos estudios que concluyen que sus participantes mejoraron en un 9,3% la calidad nutricional de la media de la cesta de su compra.

Ante todo no olvides consultar con un especialista en nutrición, como los que te ofrece MAPFRE Salud en su cuadro médico, ya que es quien mejor puede resolver tus dudad en temas de alimentación.

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Lo que debes saber…

  • El mensaje que hay que transmitir a la población general es que este sistema está hecho para comparar entre sí productos de la misma categoría.
  • Dicho etiquetado no se implantará en alimentos frescos o con un solo ingrediente como el aceite, la leche, los huevos o la miel por ser intrínsecamente más saludables que cualquier otro producto ultra procesado.
  • Aun conteniendo ciertos errores en su formulación, el sistema NutriScore es una herramienta que, bien aplicada, puede tener cierta utilidad

Judith Torrell

Diplomada en Nutrición humana

Especialista en Nutrición clínica

Nutricionista consultora de Teladoc Health