4 Min de lectura | La globalización y la amplia distribución de productos alimenticios han permitido que tengamos acceso a gran variedad de especias y condimentos, sobre todo, picante. ¿Qué podemos esperar del picante para nuestra salud? ¿Es bueno o es malo comer picante?

El picante, más que un sabor, es una sensación que se percibe a través de los nociceptores (terminaciones nerviosas receptoras del dolor) cuando ingerimos un alimento rico en compuestos químicos, entre los que destacan la capsaicina, la piperina o la allicina, presentes en alimentos como la guindilla, los chiles, los pimientos, la pimienta o el ajo.

Al estimularse el receptor de la capsaicina, éste responde enviando señales al cerebro que se traducen en la sensación de quemazón y picor en la mucosa oral. Al mismo tiempo y en bajas dosis, produce un aumento en la producción de endorfinas, moléculas responsables de la sensación de bienestar.

¿Cuándo es malo comer picante?

En personas sanas, el consumo excesivo de comidas picantes puede perjudicar la mucosa del tracto gastrointestinal propiciando náuseas, vómitos, dolor abdominal, úlceras, diarreas y hemorroides. Asimismo, algunos estudios relacionaron el abuso a largo plazo de la capsaicina con el cáncer de estómago.

Por tanto, el consumo excesivo de alimentos picantes está especialmente contraindicado en personas que sufren:

  • Úlcera gastroduodenal
  • Gastritis
  • Síndrome de intestino irritable
  • Reflujo gastroesofágico
  • Hemorroides
  • Problemas hepáticos
  • Mujeres embarazadas o en período de lactancia
  • En niños menores de seis años.

Beneficios de comer picante

  • Estimula las secreciones gástricas, por lo que el consumo de alimentos picantes en cantidad moderada puede ayudar a favorecer las digestiones. Por ejemplo, el jengibre favorece la digestión y previene las náuseas y vómitos derivados del embarazo o la quimioterapia.
  • Es antibacteriano y antiséptico (wasabi o jengibre) por lo que su uso es útil en la prevención de toxiinfecciones en la preparación de pescados crudos muy comunes en la gastronomía japonesa.
  • Ejerce una acción antiinflamatoria a nivel arterial y activa la circulación. Utilizar especias picantes puede ser un buen sustituto de la sal, hecho que puede favorecer un mejor control de la hipertensión arterial.
  • Es un analgésico natural. Su acción calmante del dolor se debe a que “engaña” al sistema nervioso central actuando sobre los receptores del dolor, por lo que dicha sustancia también se emplea en fórmulas farmacológicas en patologías como psoriasis, artritis reumatoide o neuralgias. También se estudia para minimizar las llagas y aftas bucales derivadas de los tratamientos oncológicos de radioterapia o quimioterapia.
  • Es un activador del metabolismo energético. Alimentos como la mostaza o la pimienta pueden activar una de las enzimas clave en la regulación del metabolismo y el control energético. Por lo que puede ayudar en el tratamiento del sobrepeso, la obesidad y otras enfermedades metabólicas como la diabetes ya que también modula los niveles de glucosa en sangre.

Picante, beneficios y contraindicaciones: plato de comida picante con chiles alrededor sobre una mesa de madera

Alimentos y especies picantes

En España, los pimientos que contienen capsaicina se denominan también ají, guindilla, cayena o pimientos picantes, a partir de los cuales también se elabora el pimentón (dulce o picante) utilizado en múltiples recetas y como conservante en embutidos.

También son propios de nuestra gastronomía alimentos como el ajo y la cebolla: ambos contienen una mezcla de compuestos volátiles azufrados (aliina en el caso del ajo e isoaliina en el caso de la cebolla) responsables del picor de ojos producido al cortar una cebolla.

Al margen de estas especias, también podemos destacar dos alimentos picantes y propios de la gastronomía asiática: el wasabi y el jengibre.

  • En el caso del wasabi, el componente que produce picor es el alil isocianato y, a diferencia de la capsaicina, su sensación de ardor se difunde hacia las fosas nasales, aunque su efecto es mucho más breve y menos irritante a nivel estomacal.
  • En el caso del jengibre los principales componentes que otorgan su característico sabor picante son los gingeroles, shogaoles, zingerona y paradoles, que además ejercen un efecto antiséptico ya que ayudan a combatir bacterias resistentes a antibióticos.

¿Te puedes acostumbrar al picante?

Ante una elevada exposición a alimentos picantes se puede experimentar una resistencia de los receptores de la capsaicina, aumentando así la tolerancia a la sensación de picor como ocurre en países como México. Mientras que los europeos empiezan a sufrir ardores en alimentos con grados de 5.000 SHU como los pimientos del padrón picantes, los mexicanos son capaces de tolerar chiles de hasta 20.000 SHU.

 

Lo que debes saber…

  • La SHU es una escala estándar para valorar el grado de picor de un alimento. Mientras en países como México toleran chiles de hasta 20.000 SHU, los europeos empezamos a sufrir ardores con alimentos de 5.000 SHU (como los pimientos del padrón).
  • Ají, guindilla, cayena o pimientos picantes, así como ajo, cebolla y también wasabi y jengibre ejercen una sensación picante al consumirlos.
  • Entre los efectos que ejercen estos condimentos picantes está el digestivo, sobre todo el jengibre, que se utiliza incluso para aliviar las náuseas en el embarazo.

 

Judith Torrell

Diplomada en Nutrición humana

Especialista en Nutrición clínica

Nutricionista consultora de Teladoc Health