3 Min de lectura | Te contamos algunos consejos para hacer un aperitivo rico y saludable para toda la familia, desde los más pequeños a los más mayores

¿Alguna vez hemos querido probar un poquito de todo, y ese poquito ha resultado mucho? ¿Puede ser que tomemos de aperitivo alimentos que sabemos que no son muy sanos? Hay muchas preguntas que hacer alrededor del aperitivo, ¿verdad?

¿Qué suele contener el aperitivo?

Aunque puede haber diferencias, hay algunos alimentos más frecuentes: aceitunas, embutidos,patatas fritas tipo chips, otros snacks de bolsa, galletitas saladas, boquerones en vinagre, anchoas y similares, queso, pescadito frito, berberechos, mejillones y similares, frutos secos

Y, a parte de la comida, están las bebidas, refrescos, cerveza, vermut, bitter, tónica, agua con gas… Muchos de estos alimentos no son muy recomendables, y las bebidas… ya no digamos. Las bebidas azucaradas y el alcohol siempre quedan fuera de cualquier recomendación nutricional.

¿Cuál es la función del aperitivo?

El aperitivo se puede utilizar y se utiliza para dar más variedad a la comida, para hacer que esa colación sea un poco más especial. Y además de eso, muchas veces tiene la función de «llenar la espera», haciendo tiempo hasta que la comida esté lista y/o hayan llegado todos los comensales, y así vamos llenando el estómago.

Puestos a llenar, escojamos opciones saludables, no vale eso de que como solo picamos un poco podemos escoger alimentos menos adecuados. Porque a veces no es un poco. Un poco, más un poco, más otro poco, acaba por ser mucha cantidad, y precisamente muchos de los productos de aperitivo son fruto de la investigación, diseñados especialmente para favorecer el picoteo, y que sea difícil parar de consumirlos.

Ideas de aperitivos saludables

Bien, centrándonos en el aperitivo, si les tenemos que ofrecer algo antes de la comida, pensemos en alimentos que podrían perfectamente formar parte de la comida y que sencillamente están avanzando su ingesta: frutos secos crudos o tostados, aceitunas, bastoncitos de zanahoria, pepino…, palitos de pan, tomatitos cherry, hummus, guacamole, falafel o croquetas caseras saludables, rodajas de berenjena rebozadas, pinchitos de fruta, champiñones rellenos, vasitos de crema de calabaza, dados o tiras de boniato o patata al horno o fritas, de elaboración casera, una pieza de fruta o verdura fresca, manzana, zanahoria…

En general, si van a comer bastante más vale variar entre diferentes propuestas para no excederse en ningún alimento en concreto, y especialmente de los ejemplos que siguen. Son productos saludables si se toman en su justa medida, no en exceso, y además se trata de alimentos proteicos que si se ofrecen de entrada ya no se deben presentar en la comida, o al menos en poca cantidad.

Y para los mayores

La realidad es que todos los consejos que acabamos de comentar para los más pequeños de la casa sirven igualmente para los mayores en cuanto a tipo de alimentos. Sólo debemos tener en cuenta, igual que en los niños, si la persona requiere consejos personalizados por algún motivo de salud o si debe controlar su ingesta calórica o adaptarse a algún tipo concreto de alimentación.

Lo que debes saber…

  • Procuremos concretar una hora para la comida, que todo el mundo pueda organizarse y no llegar casi desfallecidos a la hora de la comida.
  • Si es necesario y hay niños adelantaremos la hora de la comida . Si no es posible, preparemos un «entrante» especial para ellos, para que luego puedan comer el plato principal en familia.
  • Escojamos alimentos saludables como aperitivo. Si nos excedemos que no haya sido por tomar productos insanos. Luego, podemos moderar la cantidad de la comida, y siempre es buena opción movernos un poco por la tarde.

Mercè Gonzalo

Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos
Diplomada en Nutrición Humana y Dietética

Médico consultor de Advance Medical