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Calabaza, sabor de otoño

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Nutrición y salud - alimentos de la A a la Z - Calabaza

La calabaza es una fruta que sabe a otoño, posiblemente porque es el momento en el que resulta más habitual su consumo. Sin embargo, dadas las diferentes variedades que existen ahora es una hortaliza que podemos disfrutar todo el año.

LO QUE DEBES SABER…

 

  • Temporada: las más consumidas suelen ser de otoño e invierno pero existen variedades diferentes durante todo el año, pues hay calabazas de verano, y calabazas de invierno.
  • Beneficios: se le atribuyen propiedades protectoras de la mucosa gástrica, es rica en antioxidantes, los carotenoides, y una gran fuente de potasio.
  • Ideales en: dietas de fácil digestión, y para niños o adultos con aversión a las hortalizas verdes.

 

La calabaza dulce hortaliza

La calabaza es una hortaliza más dulce que la mayoría, y si bien es cierto que eso se debe a un mayor contenido en azúcares, para nada debemos considerar que sea un alimento rico en azúcar y que debamos evitarlo, al contrario, nos puede venir muy bien para aquellas personas, ya sean niños o mayores, un tanto reacias a las verduras en general y a “lo verde” en particular. Tiene fama de ser más dulce, más calórica y más azucarada que el resto de hortalizas. Y es cierto que es de las que contiene mayor cantidad de energía y azúcar, pero aun así son cantidades pequeñas. Por ejemplo, cien gramos de calabaza aportan unas 30 Kcal, algo similar a la energía que nos proporciona la misma cantidad de pimiento rojo, champiñón o cebolla blanca. Contiene sobre 3,5 g de azúcar (por cada 100 g), lo que significa 1 g más que el azúcar que contienen 100 g de judías verdes o de berenjena y menos de la mitad del azúcar que contiene el típico sobrecito del bar, que suelen ser 8 g.

Y además

 

    Aparte de ser rica en agua, fibra y variedad de vitaminas y minerales, como en general lo son los productos de la huerta, la calabaza destaca especialmente por su riqueza en potasio y en vitamina A y carotenoides.

 

Cómo tomarla

Calabaza, sabor de otoñoLa calabaza, al tener ese punto dulce, se puede utilizar tanto en platos salados como dulces, en platos principales o en postres y repostería. Un clásico es la crema de calabaza, que se puede hacer solo con calabaza y aceite de oliva o añadiendo cebolla o puerro rehogado o sofrito. También se puede elaborar crema de calabaza con patata o mezclada con muchas otras verduras. Otra opción es cortarla a daditos pequeños y rehogarla o saltearla junto con otros vegetales, se puede utilizar de acompañamiento de una carne, o formando parte de una ensalada o elaborar con ella múltiples recetas, un risotto, una lasaña, un humus y ya no hablemos de la pasta rellena de calabaza… ¡Y se puede hacer rellena!
En su versión dulce podemos hacer crema de calabaza con pera, mermelada de calabaza, diferentes tipos de tarta de calabaza, las tortillas de calabaza con canela típicas de canarias…
Y no olvidemos que también se consumen las pepitas de calabaza, que podemos añadir a un yogur, una ensalada o cualquier otro plato, además de preparar deliciosos panes con ellas.

ACEITE DE SEMILLA DE CALABAZA

 

    En Eslovenia es típico el uso de aceite de semilla de calabaza, tiene un sabor suave y un color oscuro que tiñe de verde aquello que toca. Se puede utilizar para aliñar cualquier tipo de plato, igual que utilizamos aquí el de oliva.

 

¿A quién conviene y a quién no?

Se aconseja para:

  • Dietas de fácil digestión: la pulpa de calabaza es rica en mucílagos a los que se atribuye un papel protector de la mucosa gastroduodenal y propiedades anti-ulcerosas, por lo que se considera adecuada en personas que sufren dolencias como la gastroenteritis.
  • Personas (adultos o niños) con aversión a las verduras: su color, aroma y sabor la diferencia bastante del conjunto de las hortalizas, al menos de las verdes, que en ocasiones son rechazadas. Es una buena manera de tomar hortalizas y, además, de mil formas.
  • Deportistas: el potasio es uno de los minerales que intervienen en la contracción muscular y mantiene el equilibrio electrolítico de nuestro cuerpo.
  • En episodios de vómitos o diarreas u otras situaciones de necesidades incrementadas de potasio: en estos casos podemos ayudar a reponer la pérdida de potasio que ocasionan estos episodios con la ingesta de alimentos ricos en potasio como la calabaza.

No resultan adecuadas en caso:

  • Tendencia a padecer flatulencias: en algunos casos, especialmente poco cocida, la calabaza se ha relacionado con flatulencias. Todo depende de la forma de cocción y la sensibilidad personal. Por ejemplo, una crema de calabaza bien cocida ocasionará menos flatulencia que la calabaza cocida entera y no muy hecha.
  • Problemas renales u otras limitaciones de potasio: los enfermos renales que tengan que limitar la ingesta de potasio deberán controlar el consumo de calabaza por su alto contenido en potasio.

Consejos de compra y conservación

Tanto si escogemos una calabaza de invierno o de verano, se aconseja adquirir ejemplares firmes y con la piel intacta. Por otra parte, es preferible que conserven el rabo o pedúnculo pues, de no tenerlo, la calabaza irá perdiendo humedad. Ahora bien, si escogemos una calabaza de verano debemos escoger una de tamaño mediano, las más grandes suelen tener la carne más amarga. La calabaza ha de estar tierna pero firme, con la piel brillante, muy suave y no excesivamente dura. La falta de brillo o una piel dura o áspera son signos de que su carne está seca. Al adquirir una calabaza de invierno, se recomienda escoger ejemplares bien maduros y de corteza gruesa (una piel suave nos indica que aún no está madura). Además, la calabaza de invierno debe ser pesada en relación a su volumen.

RECUERDA QUE…

 

    Las variedades de verano son más perecederas, pueden permanecer una semana en el frigorífico dentro de una bolsa de plástico perforada. En cambio, las variedades de invierno tienen una vida útil mucho más larga, ya que su menor proporción de agua y su piel gruesa que las protege hace que se mantengan en buenas condiciones hasta seis meses.

 

LA RECETA DE CALABAZA

Ensalada de quínoa con calabaza, granada y menta

Calabaza
Quinoa
Calabaza
Aceite de oliva
Granada
Menta
Opcional: pasas y piñones

Preparación:
Podemos desgranar previamente la granada. Hervimos la quinoa, la escurrimos y la dejamos enfriar, y mientras tanto cortamos daditos de calabaza pequeños y los salteamos con un poquito de aceite de oliva. Lavamos y troceamos algunas hojitas de menta, al gusto.
Ya podemos mezclar la quínoa con los dados de calabaza y los granitos de granada, y opcionalmente las pasas y piñones o la variante que se nos haya podido ocurrir. Finalmente, espolvoreamos los pedacitos de menta sobre la ensalada, aliñamos y… ¡a disfrutar!

 

 

Mercè Gonzalo

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética
Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos

Nutricionista consultora de Advance Medical

 

 

Calabaza, sabor de otoño was last modified: octubre 11th, 2017 by Canal Salud

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